Mostrando entradas con la etiqueta peru. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta peru. Mostrar todas las entradas

martes, 23 de agosto de 2016

El último-primer beso

El primer beso. ¿Se acuerdan cómo fue? Vamos a retroceder unos cuantos añitos y pensemos en nuestro primer-primer beso, pero no contemos en los típicos piquitos de jugar Botella Borracha pues ¡Nada que ver! Espero que todos cuando piensen en eso sonrían y tengan un bonito recuerdo.

Yo tenía 14 o 15, estaba en 4to de secundaria y eran los Juegos Florales. Como todos los años, yo ganaba el concurso de literatura y me hacían leer un poema frente a todos; estaba en falda y en blusa de vestir y nerviosa a más no poder, no por leer, sino porque el chico súper churro que había conocido hacía un tiempo iría a verme.

Un poco más alto que yo, de ojos claros, cabello negro y linda sonrisa. -Un re patán, pero estaba bueno- Llegó temprano, se sentó y se comió toda la presentación del evento; cuando terminé de leer y bajé del escenario me lo encontré en la puerta y me dijo para "ir a caminar". ¡Aló! Estábamos dentro del colegio a dónde se suponía que iríamos a caminar. Él estaba en la universidad, creo que tenía 22, y yo era reeeeeeecontra pavaza (más) así que cruzamos la cancha de fulbito y nos sentamos en las escaleras del patio de primaria.

Conversamos un montón, honestamente creo que hablábamos huevadas pero yo estaba encantada porque OBVIAAAAA era un chico mayor que iba a verme al colegio. A mí, a la lorna del salón #Winner. De pronto, el señor que cuidaba la puerta desapareció, estábamos literalmente solos. "¿Quieres bailar?" Yo como imbécil con mis ojitos de babosa 😍 me paré, lo abracé y empezamos a bailar. No sé qué me hablaba, yo solo pensaba "que no venga mi papá, que no venga mi papá". Me miró y me besó. De ahí llegó el de la portería le contó a mi papá, él a mi mamá, ella me gritó. Castigada.

Todos los primeros besos tienen algo mágico y distinto entre ellos. O sea, cuando te besas con alguien siempre es el "primer beso" pero nunca sientes lo mismo. ¿Cuál es entonces el verdadero verdadero primer beso? Pues la respuesta es fácil, tu verdadero primer beso es el último que das.

No recuerdo exactamente cómo fue. Tengo clarísimo el antes y el después pero el preciso momento pues, es un nubarrón de sentimientos locos y latidos acelerados de, no solo el primer beso, sino, de la primera cita. Me recogió de la casa de una amiga y nos fuimos a un barcillo a tomar unas chelas y conversar, literalmente nos estábamos conociendo y a pesar de estar re nerviosa me sentía muy cómoda; esa comodidad de estar relajada sin pensar en etiquetas ni poses ni nada, algo tan transparente que querías mantenerlo por muchas horas. Cuando cerraron el bar cerca de las 3am no queríamos despedirnos así que nos sentamos en las bancas de un parque y seguimos conversando; de la vida, de nosotros, de los ex, de los planes, qué te gusta, qué no te gusta... qué te gusta de mi...

Él estaba cansado, en un momento se agarró los ojos y empezaron a lagrimear. "Pobrecito, no llores please". Hasta ése momento el único acercamiento fue para saludarnos, ni siquiera me había agarrado la mano ni abrazado ni nada, estábamos los dos sentados en la banca cada uno en su "espacio de protección". A la mierda, ¿A qué hora me va a besar? Le sequé las lágrimas con mis dedos y al tocarlo todo se congeló. Él solo me miró con esos ojotes bellos y dijo: me encanta cómo me tratas. Y ya. ¡Lo siento señores no me acuerdo lo demás!


Ése fue mi último-primer beso. El verdadero. El único que vale. El único que cuenta. ¿A ustedes ya les pasó?

viernes, 22 de abril de 2016

Para los que se olvidaron y a quienes no les contaron

Debo confesar que de política no sé nada; no me gusta, no la entiendo, es completamente controversial y enredada. En este proceso electoral siempre mi posición fue muy silenciosa, en general me gusta observar todo primero, averiguar por mi cuenta, hacer algunas preguntas "tranquilas" a los conocedores y luego emitir mi propia decisión. ¡Imposible hacerlo desde Facebook! Hubiera sido motivo para perder a más de un contacto, si es que ya no perdí algunos.

Pero en general, lo que me llama mucho la atención de esta sacudida electoral con manchas rojas, agendas, minería ilegal y fotos de perfil con botones morados, es cómo se ha manejado el tema del terrorismo. Ahora a cualquiera le dicen terruco y a los terrucos les dicen héroes. ¿En qué momento me dormí y ocurrió esto? ¿Qué cosas te puedo decir para hacerte entender que Abimael no fue ni es ni será el próximo Ironman? Me toca de manera personal escuchar a tanta persona que exije, reclama, grita y demanda que suelten a tanto terrorista, o perdón, mejor dicho a tanto "luchador de justicia".

El tema de los derechos humanos me tiene cojuda. Una persona vuela tu casa, secuestra a tu familia, mata a tus compañeros, aterroriza a un país y cuando lo atrapan y lo matan -porque sí, merecen estar muertos- entonces es una injusticia a su derecho de vivir. ¿Puta madre qué tengo que hacerles un velorio? No pues... no podemos ser tan suavecitos con algunas cosas, y no voy a referirme a gobiernos, ex presidentes o futuros gobernantes. ¿Hubo terrorismo? Sí. ¿Se acabó en su momento? Sí. Fin y ya estamos, no le des tanta vuelta de cómo lo hicieron o en qué se equivocaron.

Yo nací en el 83, digamos que hay algunas cuantas cosas que recuerdo de esa época. Teníamos un guardia de seguridad en la cuadra, un chiquillo vestido de civil con cara de huevón y sin arma... pero ahí estaba él. Recuerdo el toque de queda, los apagones y de vez en cuando alguna balacera. Vivíamos en San Miguel cerca a Cassinelli y me acuerdo cuando mi mamá esperaba en la puerta que mi hermano llegara caminando desde el paradero cuando escuchamos la bomba, mi mamá contaba los segundos que se hacían interminables y el muchachito que no se aparecía. De pronto, entre el alboroto del barrio llegó él; su micro pasó frente a la tienda y segundos después, mientras veían las letras en el retrovisor, explotó todo.

Una noche, domingo exactamente, habrá sido cerca de las 8pm estaba sola en la cocina viendo "Las mil y una de Carlos Álvarez" cuando tocaron el timbre. Era el muchachito de seguridad con cara de huevón que me pedía que abra la puerta. Llamé a mi papá para que salga, él estaba con gripe así que se puso una chalina, se cerró bien la camisa de dormir y bajó a abrir la puerta. Lo que más claro tengo hasta ahora fue el cañón que vi entrar por la puerta apuntando a mi papá en la frente. Subí corriendo las escaleras para despertar a mi mamá gritando que alguien estaba apuntándole a mi papá. Salimos corriendo del cuarto y de pronto subía mi papá con 4 hombres, todos con metralletas. Sí, metralletas.

Nos encerraron a todos en el baño del segundo piso. Mi mamá no estaba segura de quiénes estábamos en la casa, somos 6 hermanos, todos eran grandes y ¡Hello! no había celular así que ella no estaba segura. Mi hermana mayor estaba fuera con el enamorado, pero faltaba mi hermano Christian, nadie sabía dónde estaba. Mi hermano Martín me tenía abrazada, estábamos los dos dentro de la tina, mi papá sentado en el water, mi otro hermano y hermana en el piso, el vigilante a un costado y mi mamá de pie frente a ellos. ¡Eran 7!

"¿Dónde está tu hijo concha tu madre?" Era la pregunta que hacían una y otra vez, hasta que de un solo empujón mi hermano cayó dentro del baño. Estuvo en la ducha y su cuarto quedaba al fondo de la casa, cuando escuchó el alboroto se fue al techo a buscar ayuda con los vecinos y lo agarraron. Otra vez el cañón apuntaba a mi mamá, le gritaban que nos iban a matar a todos, que ya nos conocían la cara, que sabían quiénes éramos. "¿Tú quieres a tus hijos? Porque los vamos a matar"

Para hacer el cuento corto, alguien les dijo que mi papá tenía oro en la casa. Él ha trabajado toda su vida en el sector minero, en algún momento tuvo un cargo político, así que la idea de tener oro, joyas, bienes y grandes lujos era "obvia". Pensaban que se había puesto chalina para ocultar las cadenas... Querían llevárselo, pero mi mamá sacando una fuerza indescriptible les decía que él no salía sin ella y les tiraba de un manotazo el cañon hacia otro lado. "A mí no me apuntas, él no sale solo". Se les paraba al frente, como igual, mirándolos a la cara, sacando pecho.

Se llevaron a los dos. Buscaron en toda la casa. No encontraron oro obviamente porque con la justa mi papá había cobrado sueldo ese mes. No encontraron los ahorros que mi mamá tenía metidos en una media. "Tal vez nos dieron mal dato" Éso dijo el hijo de puta cabecilla cuando se dio con la sorpresa de que no había ni mierda en mi casa. Entonces qué hicieron, se llevaron todo lo que teníamos. TODO.

Antes de irse entraron al baño con una granada, la lanzaban de arriba a abajo sobre su mano. Nos teníamos que quedar quietos y esperar a que se vayan, o ellos soltaban la granada y todos volábamos en pedazos. Así que esperamos y esperamos y esperamos. Al tiempo en las noticias salió que atentaron contra un banco, en San Miguel también y varios de ellos murieron; los reconocieron por tatuajes que tenían, cicatrices, etc.

(Foto: elmontonero.pe)

Mis hermanos sufrieron los atentados de Tarata, María Angola, el Polo y no sé cuántos más. Llamadas diciendo que estaban secuestrados. ¿Saben lo que es no saber si alguien de tu familia está vivo o muerto? No me vengan a decir que ahora mi mamá es terruca por defender a su familia, porque ella hubiera sido capaz de dispararles a esos malditos con tal de salvarnos.

Así que hoy que se cumplen 19 años desde el operativo Chavín de Huántar, donde, para que te enteres chibolo que paras marchando por las huevas, murieron soldados, personas que sí tienen los huevos para ir a defender a su país y su gente. Y para que también te enteres por qué me joden tanto tus marchitas, mi papá fue invitado a la embajada; yo tenía la invitación en mi mano y le pedí que me lleve porque mi mamá estaba de viaje pero él dijo que me iba a aburrir (excusa para no llevarme y que me coma todos los sanguchitos ¡Ja!) 

Así que ya sabes chiquillo, piénsalo dos veces antes de que vuelvas, si quiera, a decirme que Abimael y toda su gentita, son héroes nacionales. Chibolo cojudo.  

lunes, 22 de julio de 2013

En 3... 2... 1... ¡Aplausos!

Igual que todos los lunes me desperté temprano, llamé al taxi y me alisté para ir al canal; pero claro, no es un lunes cualquiera porque después de 5 meses hoy no tendríamos ensayo general, no correría como loca buscando las últimas cosas que faltan, yendo al centro de Lima en camión a recoger escenografía... no vería a mis pequeños gigantes.

El sábado fue una mezcla de sentimientos indescriptible, era el final de la primera temporada, la celebración del esfuerzo, el talento y la dedicación, momento de levantar la copa y aplaudir con todas las fuerzas al escuadrón ganador. Acompañar a los otros niños, animarlos, consolarlos y atenderlos por última vez. Calmar a algunos padres, reír con otros, abrazarnos, desearnos suerte, agradecerles por permitirnos cuidar a sus hijos, guiarlos y verlos crecer cada día. Fue imposible no ponerme a llorar con algunas mamás que siempre colaboraron y me dieron una sonrisa y apoyo cuando yo gritaba "¡Aplausos por favor señores!" Que por ahí me llevaban una botellita de jugo, una empanadita o un caramelo para aguantar las 4 horas de grabación. Lindas mis seños.

Quienes me conocen de mucho tiempo saben que los niños nunca fueron de mi afecto y que tengo poca paciencia. Esta experiencia me hizo cambiar eso por completo; justo antes de empezar a grabar me quedé conversando con una de las madres y le dije que para mí era como tener 28 hijos. Si bien yo no estaba en el equipo de La Casa de los Niños, igual estaba con ellos en sus ensayos, les servíamos el almuerzo o desayuno o no sé, de repente algún premio, algún kekito, galletas... hasta poner un simple curita en una rodilla raspada para mí era algo valioso. Qué increíble es poder lograr una sonrisa con un curita, como alguna vez me dijo uno de mis bebes: estaba haciendo magia.

Ser parte de la producción no era sólo un tema de coordinaciones, creatividad, ir, venir y hacer mil cosas a la vez; éramos también un ejemplo a seguir para los niños. No sólo enseñarles a decir por favor y gracias, si no demostrar en nuestros actos diarios que también como adultos debemos pedir por favor, agradecer, pedir permiso, no insultarnos ni ponernos apodos. Demostrar que siempre debemos respetar a las personas, por más que de repente no nos caigan muy bien y perdonar a nuestro amigo si de repente hizo o dijo algo que pudo herir nuestros sentimientos. Ser cómplices de algunas travesuras y hasta consejeros de amores platónicos. 

Algunos no entenderán por qué a veces saltábamos de alegría con el puntaje de los niños, pero es que los padres a veces ven sólo un lado y no saben que nosotros en las oficinas vemos a sus hijos llorar o estar preocupados porque un paso de baile no les sale, porque no llegan a una nota o no recuerdan bien su texto. Nosotros estábamos ahí ayudándolos, llamándoles la atención si no practicaban o llegaban desanimados. Cómo no nos vamos a alegrar cuando sacaban un 10 perfecto. Había que celebrar tanto talento.

Realmente fuimos una familia. Los niños y la producción, a quienes considero amigos de por vida. Es lindo trabajar en un ambiente de buena vibra, con gente que es gente y buena de corazón. Voy a extrañar buscar canciones con mi jefa y ver quién podría cantarlas, editar la música de los bailes, ver puestas en escena con los chicos y luego molestar en carpintería para que nos hagan lo mismo. La verdad, es que no importa que haya gastado un montón en comprar diclofenaco para mi dolor de espalda de tanto esfuerzo que hacía. Tenía a muchas flacas queriendo hacer mi trabajo así que yo tenía que poner el triple de ganas y a darle con todo. No importó nada porque cuando llega el 5, 4, 3, 2, 1 y mi jefe me decía que pida aplausos ya todo cambiaba, era magia pura. 

Voy a extrañar absolutamente a todos. Se terminó una temporada, pero la amistad nunca se termina cuando es verdadera. ¡Hasta la próxima Pequeños Gigantes!