lunes, 28 de enero de 2013

Porque no hay nada mejor que los contextos

A pedido del público, una recopilación de los mejores contextos que he posteado. ¿Cuáles es tu contexto favorito?


1. Contexto: mi papá dándome las noticias de la mañana
pá: Oye morena, te acuerdas que ayer tu mamá compró una planta de higo?
yo: Mmm sí, qué tiene?
pá: Bueno la vamos a plantar en el jardín que está en la ventana de tu cuarto
yo: Mmm ya.... y qué hago?
pá: Nada morena, te aviso no más por si ves duendes en la noche tocándote la ventana para entrar. La voy a plantar ahora!

2. Contexto: mi papá viendo su película SOLO
pá: Morena? morena!
yo: Qué?
pá: Tendrás algún bocadillo por ahí que me quieras invitar?
yo: ¬¬ tengo pizza....
(subiendo la pizza)
pá: Oye esta película Sky Fall es una cagada, ese James Bond da pena, horrible
yo: Ya ves? eso te pasa por chotearme y querer ver la película solo
pá: Ay morena anda por ahí no fastidies. deja la pizza en la cama.

3. Contexto: mi papá enseñándome sus películas nuevas antes de salir
pá: oye morena mira, conseguí sky fall
yo: a qué chevere!
pá: sí a 3.50 la compré
yo: mostro, la vemos cuando regrese?
pá: ay no fastidies morena la quiero ver tranquilo

4. Contexto: mi papá vs la tecnología
pa: oye morena sabes por qué no llegan mensajes a mi tablet?
yo: mmmmmm no, todo está bien configurado, no sé...
pa: a ver y sabes cómo quitarle el vibrador al celular de tu mamá?
yo: le pones aquí vibrador: apagado
pa: y sabes cómo subirle el volúmen al sonido?
yo: ¬_¬ le pones volúmen y le subes
pa: ya morena gracias ahora anda por ahí que quiero silencio

5. Contexto: mi hermano Martincho Yataco su esposa Cecilia Montesinos y mi sobrina almorzando
yo: hermano, he decidido que me mudaré con ustedes
ceci: ah si? porque espacio sí hay
martin: espacio sí pero comida no.

6. Contexto: mi papá tirado en su cama viendo moviecity
y: pá, no vas a trabajar hoy?
p: no morena
y: hoy o ya no vas a trabajar never ever?
p: qué pesada morena.... ya no ya por un tiempo, voy a descansar
y: ohhhh eso quiere decir que estarás más tiempo en casa y podremos pasar más tiempo juntos?
p: anda a tu oficina o a tu cuarto quieres morena no me estreses

7. Contexto: mi papá y yo marmoteando sin hablar
yo: pá, hay un curso que quiero seguir en inictel, apóyame pues chorri
papá: ay morena pero primero tienes que terminar isil pues
yo: O_O papá, ya terminé isil, te dije
papá: sí morena pero tienes que presentar la tesis, si no, no te dan el título
yo: ¬_¬ papá, ya presenté la tesis, ya terminé todos los cursos, en mayo es mi graduación
papá: no te creo morena! qué bien!!!!!

8. Contexto: Sara Delgado Mora musicalizando un video y yo la contemplo
yo: sara, te canto una canción ya?
sara: ya! pero en mute

9. Contexto: mi hermano Martincho Yataco y yo conversando en la sala
yo: hermano el otro día me fui a san fernando a comprar un pavo, qué bestia cómo se demoran en atenderte!!
martín: y eso que no compraste chancho!
yo: que, se demoran más?
martín: no, te hubieran dicho "señorita acá no se viene a buscar pareja"

10. Contexto: mi papá, mamá y yo tomando desayuno
yo: papá el otro día en clase mi profesora nos explicó el significado de los nombres
papá: ah sí?
yo: sí y le pregunté por Amado Rolando. dice que Amado es inteligencia pero que no uses Rolando porque la doble O significa que eres HISTÉRICO Y TERCO
papá: ah mira.... oye morena y no te dijo que tengo sordera testicular?
yo: O_O como que sordera testicular
papá: claro porque todo lo que escucho se me va a los huevos!!!!

11. Contexto: yo enferma buscando un poco de comprensión
yo: papi estoy enferma :( me haces cariño?
papá: ay morena ya vienes con tu virus, a tu cuarto a tu cuarto!!!

12. Contexto: con mi hermano Martín viendo ironman
yo: hermano, yo quiero que ironman me haga un hijo
Martincho Yataco: y qué saldría, un balón de gas?

13. Contexto: entregando a mi papá un cd de música
yo: papá, acá está el cd que me pediste con todas tus canciones
papá: en serio morena? no te creo, cuánto te debo?
yo: a ver.... yo cobro por conversión S/ 5 son 60 canciones.... sería S/ 300 más 10 soles la quemada de disco.... S/ 310
papá: perfecto.... 310 centavos equivale a S/ 3.10 aquí tienes tus tres soles 10

14. Contexto: buscando un dulcecito en el cuarto de mi papá
yo: papá, tienes un chocolatito? :(
papá: no morena, no tengo nada!
yo: pero tú siempre tienes :(
papá: que no morena! no tengo nada de chocolates
(resignada me siento en su escritorio y golpeo una bolsa que suena a que hay más bolsas adentro y huele a chocolate!)
yo: ¬¬ papá y esto qué carajo es?
papá: chocolates morenita jiji

15. Contexto: en el carro regresando del aeropuerto
yo: y pa, qué tal el viaje?
papá: inauguramos todos los hoteles con tu mamá, morena!!

16. Contexto: Sara Delgado Mora y yo terminando las reglas del juego para el programa
yo: sara, dime palabras por fa
sara: mmmmm....... agarre, alacrán, arrugar
yo: qué significa arrugar?
sara: arrugar pues... arrugar! cuando estás así y no te atreves.... te da vergüenza y arrugas! cuando arrugas pues!!
yo: o sea... DESISTIR ¬_¬'
sara: ahhhhhhhhhh vete a la mierda

17. Contexto: yo jugando angry birds mientras Sara Delgado Mora imprime las pautas
yo: aaaaaaaaaaaaaaaaaay no!!!!
sara: qué fue?
yo: tiré mi pájaro para atrás :(
sara: mmmmmm y no te dolió?? XD

18. Contexto: mi padre no sabe dónde dejó el brevete.... él, mi mamá y mi hermano malévolo buscan por todo el cuarto, la sala y el carro. no lo encuentran. mi papá se desespera porque tiene que salir.
papá: oye morena, en vez de estar durmiendo ayuda a buscar!!
yo: zzzzzzzz..... has buscado en la cama?
papá: ya, ya busqué y nada! ojalá el que lo encuentre lo devuelva, lo recompenso....
yo: O_O has buscado en el baño?
papá: no porque ahí no he estado, NO HE ESTADO (histérico)
yo: (entrando al baño) y ésto qué mierda es?!
papá: nooooooooo morena!! lo encontraste?!
yo: sal de acá y dame mi recompensa ¬¬

19. Contexto: mi papá buscando ayuda tecnológica
papá: oye morena ya te curaste?
yo: no, sigo enferma por qué?
papá: para que configures mi tablet pues! cuándo te vas a curar?

20. Contexto: mi papá entra en la oficina y empieza a estornudar....
yo: ya ves? tú me gritas cuando yo estornudo por mis alergias pero a ti nadie te puede decir nada cuando estornudas como elefante!
papá: no te me pongas delicada morena que tú estornudas siempre, yo sé controlarme
yo: pfffffff fuera de acá oye!
papá: fuera tú que ésta, al final del día, es mi oficina

21. Contexto: mi papá es mi despertador
pa: morena te has quedado dormida apurateeee
(10 minutos después)
yo: pa estoy lista! vamos?
pa: carajo morena no me apures!!!

22. Contexto: algo que pensé que jamás sucedería...
yo: pá a qué hora vas a wong?
pá: no sé morena, no tengo carro
yo: y tu carro?
pá: en el taller, le están haciendo afinamiento así que tengo que ir en taxi a recogerlo
yo: ah.... ya bueno
pá: este.... mmmmmm..... oye morena..... tendrás 10 SOLES QUE ME PRESTES?
yo: O_O es en serio?
pá: no tengo sencillo pues!!!!!! anda pues morena, me prestas? :(
yo: está bien, toma 20, pero me traes el vuelto

23. Contexto: pidiéndole un favor a mi padre
yo: pá, por fa despiértame a las 9 porque tengo que trabajar....
(a las 9pm)
papá: morena, morena ya despiértate son las 9...
yo: mmm pa 10 minutos más pues
papá: ahhh entonces te vas a tu cuarto ah! ni que fuera despertador!

24. Contexto: mi papá vs youtube
papá: oye morena una pregunta
yo: qué pasa?
papá: tú sabes descargar videos de YouTube?
yo: ¬¬ papá, me ofende tu pregunta...
papá: ya no te hagas la ofendida morena y descárgame el video de "Hitler se entera del proyecto conga"

25. Contexto: mi papá buscando su celular
papá: morena has visto mi celular?
yo: mmm no
papá: es negro, como tú

26. Contexto: mi mamá viendo un partido
mamá: hija ven mira este gol!
yo: mmmm a ver....
mamá: mira, mira como corre, mira mira mira
yo: mamá, estoy mirando.
mamá: ah ya. mira cómo se la lleva, mira mira mira mira.... asu! mira mira mira mira mira!!!

27. Contexto: buscando dulces
yo: papá tienes un dulcecito?
papá: no morena no tengo nada
yo: ¬_¬ y si encuentro en tu cajón?
papá: U_U no hay nada morena
yo: (sacando una barra gigante de chocolate) y ésto qué es?!

28. Contexto: mi papá vs la medicina natural
yo: papá, mi mamá me dio un jarabe para la tos natural
papá: pero morena, eso es brujería, una mezcla de cosas locas, eso es malo!
yo: mmmmm pero me ha hecho bien, me siento mucho mejor
papá: ah qué bueno, hay que comprar más entonces

29. Contexto: tratando de convencer a mi papá para que me haga un favor
yo: papá?
papá: dime morena
yo: me puedes hacer un favor?
papá: no tengo plata
yo: ¬_¬ no quiero plata
papá: entonces qué quieres morena
yo: si me puedes llevar al terminal de buses mañana en la noche
papá: ahhhhh.... bueno tampoco, NO.

30. Contexto: buscando regalo para el día de la madre
papá: morena, a ver si buscas algo para tu mamá
yo: por qué siempre tengo que hacerlo y tú no vas y le compras algo?
papá: ya no fastidies morena, anda y compra algo
yo: qué le compro?
papá: no sé pues, es tu madre
yo: es tu esposa!!!!!

31. Contexto: mi hermano martincho yataco y yo camino a wong a comprar
yo: martin, dice mi papá que compremos el almuerzo y que él después paga la cuenta
martin: ya chevere negra
yo: entonces pongamos shampoo, pan, papitas
martin: a mí me faltan pañales, pañitos, leche
yo: una laptop
martin: un lcd negra!!

32. Contexto: mi hermano martincho yataco y yo viendo charlie y la fábrica de chocolate
martin: negra, tú sabes donde vive willy wonka?
yo: mmmmm no dicen creo
martin: vive en WONKAVELICA

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Eucaliptos y pollitos


Después de esperar más de 40 minutos en Tottus a mi madre, escuchar los mismos boleros en el carro de mi padre, recibir una papeleta y manejar más de 1 hora, por fin llegamos. Av. Los Eucaliptos. La casa de nuestra segunda mamá; la que nos sigue engriendo, malcriando y dando los mejores consejos de la vida. La casa de mi Lala.

Esta vez cuando entré por las rejas blancas todo fue diferente. Miré hacia atrás y en el parque me vi; con mis dos colas, mi cerquillo horrible, las rodillas raspadas y mi bicicleta naranja. A mi lado mis primas mayores y sus amigas, siempre listas para recorrer las calles de Ventanilla, contarnos secretos, rajar de las otras chicas, quedarnos hasta tarde montando bicicleta sin que nadie nos diga nada. Recordé cómo cerca de las 5 salía mi Lala y nos llamaba para el lonche; un pan francés caliente con mantequilla y a mí, siempre mi leche con Milo.

Luego vino el garaje, el cual nos servía de escondite cuando no estaba la reja, en esos días interminables de febrero cuando los carnavales no tenían horario ni reglas. Los amigos de mis primas eran mayores y nos perseguían hasta ahí para tirarnos globos. Yo era la más lorna. Mi tío nos miraba, se reía y en la noche nos llevaba a comer un anticucho más abajo en la calle, siempre repitiendo "cuidado con las bicicletas"

La cumpleañera me esperaba en su sillón, siempre bien arreglada, siempre sonriente. Me encanta cómo se emociona cuando me ve llegar. Me agacho para abrazarla, me mira con sus ojitos brillantes y me dice cómo está mi chiquita. Me agarra de las manos y las dos hacemos la movidita de hombros característica de nuestros encuentros, celebrando que Dios nos da la oportunidad de estar juntas una vez más. Y luego, como de costumbre, vendrá el comentario sarcástico.... ¡Bien flaquita te veo eh!

La cocina sigue siendo la de siempre; los reposteros celestes, las ollas plomas, los vasos con flores dibujadas, el sapo de plástico en la parte de arriba, la mesa rectangular por donde perseguíamos a mi prima chiquita y por donde la prima más grande nos perseguía. Es como si pudiera oler los choclos con anís cocinándose. El helado de fresa llegando a su punto en el recipiente de metal. El delicioso pollo al horno en mi plato con arroz y papa sancochada.

Esta vez mi papá fue con nosotros y entró a ver cómo estaba la casa. Después de tantos años parece que fuera otra casa pero para mí es la misma. Yo sigo viendo al fondo la chacrita donde tenía un árbol de algodón, cuyes, patos y un montón de pollitos. Cada vez que yo iba, ella siempre tenía pollitos nuevos para que yo pensara que eran los mismos y que estarían ahí por siempre. Claro que nunca relacioné el pollo al horno con ellos. Pero estaban ahí y yo los veía igualitos. 

Puse a cargar mi celular en el cuarto de mi tío. Parece que el poster de Guns N Roses de mi prima sigue colgado en la pared. La camita comodoy estaba lista para que yo pueda dormir ahí. Por una puerta mis tíos nos daban las buenas noches y por la otra nos escapábamos al segundo piso en construcción para probar nuestro primer cigarro o robarnos un traguito de algarrobina de la refri mientras le decíamos a mi primita que no nos delate con la Lala.

Pusimos toda la comida en la mesa, nos tomamos fotos, agradecimos el estar juntos celebrando un año más y luego, oficialmente, nos dedicamos a tragar. Mi Lala comió su porción de causa de pollo, un pedazo de pizza y dos wantanes, acompañados obviamente con su vaso con coca cola. La ayudo a sentarse, le pongo su trapito en el cuello para que no se ensucie y qué feliz la veo meter su wan tan en  la salsa, raspar con el tenedor la mayonessa de la causa y sacarle el jamón a la pizza para comerlo solito. Me encanta verla. Ella me mira y me sonríe, como si fuéramos cómplices encerdantes y felices al comer.

Llegó la hora del mueble y ni mi padre pudo resistirse ante sus encantos. Simplemente te absorbe  te sientas en él y en dos minutos estás durmiendo la mejor dormida de tu vida. Lo raro, es que ese mueble era nuestro y cuando lo teníamos nunca le dimos bola. Es que en la casa de mi Lala todo es especial, hasta el mueble.

Nos abrazamos para despedirnos y me siento otra vez con mis dos colas, mi cerquillo horrible, mis rodillas raspadas y mi bicicleta naranja. No me quiero ir a mi casa, me quiero quedar las vacaciones aquí, en la Av. Eucaliptos, frente al parque, con mi bicicleta y visitando a mis pollitos. Con mi abuela de la vida, a quien amo y admiro, a quien le dedico estas líneas y le deseo un feliz 93 cumpleaños. 

sábado, 1 de diciembre de 2012

En el día de la boda de mi hija.

Mucha gente me pregunta por mi familia, cómo somos, qué hacemos, qué nos gusta, cómo nos divertimos; y siempre respondo que somos una familia muy unida, divertida, honesta y sobre todo muy extraña. En nuestras reuniones no es necesario tener alcohol para matarnos de risa, no necesitamos grandes celebraciones para pasarla bien, algunos bailan otros aplauden pero todos comemos y mucho. Nos abrazamos mucho. Tenemos nuestros dichos, nuestras reglas y nuestros juegos siempre reunidos en la mesa, después de contar chistes, de ponernos apodos, de burlarnos de nosotros; siempre al final llega el momento, porque es es nuestra costumbre, porque es nuestra tradición. Alguien, debe mencionarlo.

Cuando visitamos a mi abuela a veces nos cuenta sobre el papá de mi mamá, un italiano que era mucho mayor que ella y llegaron a casarse por cosas de la vida. Era dueño de una heladería y una fábrica de gaseosas. Era alto, blanco y de cabello castaño. Nos contaba que mi mamá se sentaba de chiquita en su silla y comía los helados que hacía el abuelo siciliano; para él, ella era su adoración, era su princesa. Mi mamá casi no lo recuerda pero siempre ha tenido esa insignia italiana con ella y en nuestra familia a pesar que nadie ha sacado ciudadanía y mucho menos hablamos italiano. Pero ¿Saben qué tenemos los italianos y nosotros en común?

Cuando mi hermano cuenta el último chiste y todos nos reímos a carcajadas alguien dice "el otro día estaba haciendo zapping y estaban dando El Padrino" oración suficiente para que yo diga Bonasera, Bonasera, no me ofreces tu amistad, vienes aquí y me pides justicia pero no me respetas... en el día de la boda de mi hija. Luego mi padre hará una pregunta y todos pelearemos por responder, recordaremos cada maravillosa frase, cada nombre de los personajes, cada momento... y mágicamente las diferencias entre él y yo desaparecen y de pronto siento que él está orgulloso de mí porque sé cada diálogo, cada personaje, cada momento. Porque tenemos algo en común y podemos compartirlo, porque es algo nuestro. Porque si tuviera que hacer la comparación no me sentiría Connie, me sentiría Michael.

No recuerdo cuándo fue la primera vez que la vi o cuántas veces la he visto. Hemos comprado la versión bamba, luego la descargamos, luego compramos la trilogía original y la seguimos viendo aunque los discos estén rayados. Somos los más insoportables cuando la vemos porque siempre decimos Paramount Pictures Presents y nos brillan los ojos de emoción como si fuera la primera vez que la vemos. Es una obra maestra, la mejor película de mi vida y de la vida de muchos, que va más allá de una historia de mafia, de muertes, de justicia y respeto; es una historia sobre la familia, la unión y la fidelidad. 

Hoy emocionados nos fuimos con mi madre al cine a celebrar los 40 años de esta maravilla cinematográfica. La miramos anonadados, extasiados y sin importarnos que hubiera gente nombramos cada nombre, cada movimiento, cada frase famosa, de memoria y con el corazón. Lloramos con cada muerte, nos tomamos de la mano y a pesar de saber cada escena esperábamos ansiosos sus llegadas y nos angustiaban sus finales. Guardamos respeto al retirarnos en silencio de la sala y en el auto simplemente pensamos en que fue un momento glorioso. Siempre pienso que bailaremos igual cuando yo me case; que esperará a que estemos todos para tomarnos la foto y luego me pedirá que baile con él y se le verá tan distinguido entre la multitud.

Sin duda alguna, él es el gran Don Corleone, cabeza de la familia, respetado, honorable, inteligente y protector que se desarma frente a sus hijos y más aun frente a sus nietos. Que trabaja sin cansancio por dar lo mejor a su familia, por darles comodidad, educación y una fuerte base familiar. Claro, del único "trabajito" que él se encarga es de poner chorizos a la parrilla y mandarnos a nuestro cuarto si nos portamos mal, pero él es y yo soy, o me siento, al menos cuando estamos juntos, Michael... su Michael Corleone.

martes, 6 de noviembre de 2012

Esperaba que llegaras... te esperaba primavera.

Como diría una canción por ahí "pasa ligera la maldita primavera" y sí, maldita primavera, malditos rayos de sol, malditos violines y malditas campanas resonantes en mi tímpano. No importa si todavía tenemos días grises, si hace frío en las noches, si seguimos con gripe y todavía no guardamos las botas de peluche, llegó la primavera... Maldito Palito Ortega y su nuevo y dulce amor asomándose por su ventana.

Cuando más lo buscas nunca te encuentra ni se deja encontrar te pones triste, te desesperas, te pones a estudiar, a trabajar, te metes al gimnasio por 6 meses pero nunca vas, haces la dieta de la sopa pero terminas pidiendo KFC, empiezas a tejer o te quedas cuidando a algún sobrino. Cuestionas todo el tiempo el por qué de tu fracaso, atacas tu autoestima diciéndote que seguro es tu cabello; sí, sí tu cabello y vas y te lo cambias de color y todos te dicen que estás regia pero sigues cuidando a tu sobrino y guardando la chalina número 52. Analizas a tus amigas o amigos con pareja, te preguntas qué tienen ellos que no tengas tú, obviamente rajas de sus parejas y le prendes más velas a la virgencita de la puerta para que te mande a tu príncipe azul. Ves el diario de Bridget Jones los sábados por la noche en pijama después del Gran Show.

Y después de haber acabado con toda la sección de dulces de Wong o Plaza Vea o digamos mejor de la D'Onofrio, te olvidas del tema, te resignas y dices que serás soltera o soltero toda tu vida y que es mejor estar solo que mal acompañado; empiezas a salir de nuevo con tus amigos porque al final, estar solo es mostro; sales, nadie te controla, tomas todo lo que quieres, no das explicaciones, te agarras a uno a otro sin preocuparte de conocer a sus padres. Empiezas a arreglarte, a comprar ropa nueva, cuelgas más fotos en tu facebook y cuando te miras en el espejo dices que el mundo se está perdiendo de estar con un cuerazo como tú. Yo me pregunto, ¿realmente podemos ser tan estúpidos?

O sea al inicio estoy sola y al final estoy sola y pasé por un proceso de primero atacarme y hundirme para luego salir y decir que yo valgo mucho y no necesito a nadie. Pero ¿acaso no terminé igual que al inicio? porque todo es externo y porque subir o bajar de peso, pintarme el cabello o dejar de tejer no me ha curado por dentro y no me ha hecho crecer ni ver qué pasa realmente conmigo, porque nos encerramos en el análisis de los demás, en que ellos se la pierden, ellos son unos inmaduros, ellas están jodidos. Entonces si nosotros estamos tan bien, por qué estamos solos. Toma mientras.

Hace un tiempo que vengo cuestionándome sobre la ideología del amor. Lo que vemos en las películas, en las novelas... lo que nos dicen constantemente de cómo son las mujeres, cómo son los hombres, los tips de conquista y de no llamar primero o no mirar primero o no responder rápido... no ser cariñosas, no ser detallistas, no ser consideradas porque el hombre se asusta. Entonces qué, ¿tengo que ser una bruta fría a quien le importe todo un carajo y no recordar fechas importantes o las cosas que a él le gustan solo porque viene una expositora que cobra 300 soles por decirme que todo en mí está mal? 

De niña te enseñan en que el chico tiene que abrirte la puerta, tiene que pagar la cuenta, acompañarte hasta la puerta de tu casa y luego, un domingo, ir a cenar con tus padres para que lo conozcan y ellos le den el visto bueno al muchacho. Perdón pero no estamos en los 50's ni mucho menos estamos en una película de Drew Barrimore. Sí, tienen que tener ciertos detalles de caballerosidad pero ¿acaso nos vamos a meter la pelea de la vida porque no te abrió la puerta del carro, le timbraste y no te respondió o te dijo que tu cuenta es tanto?

Y es que nosotros idealizamos demasiado lo que es el amor y la pareja perfecta. En este momento hágase usted la pregunta: cómo es mi pareja ideal. Sea sincero en su respuesta porque siempre va a decir que sea bueno, honesto, trabajador, alegre, que me quiera, que tenga buenos sentimientos, que me engría, se ría de mis chistes monces y siempre recuerde las fechas importantes; súper detallista y se lleve bien con mi mamá. ¡Ah! y que quiera tener muchos hijos conmigo. 

Ya, ahora empiece a reírse porque sabe que usted piensa así o conoce a alguien que piensa así y ahora que lo lee le parece ridículo y le dan ganas de escupir la pantalla. ¿Por qué somos así? Nadie es perfecto y mucho menos va a estar hecho a nuestra medida o requerimiento. En algún momento vamos a encontrar alguien con aspectos parecidos, con alguna afinidad, pero no nos matemos buscando ese 100% compatible que nos dan las páginas de parejas online. 

Estoy leyendo Sueños de amor y encuentros decisivos de Ethel Person y debo decir que es el cherry on top of the ice cream, y cito "Cuando un amante pregunta -¿qué estás pensando?- generalmente quiere estar seguro de la que la persona amada está pensando en él y en el amor que siente por él. Pero aunque esta le corresponda, no existe ninguna garantía de que lo seguirá amando." 

Que la primavera y sus campanadas con violines no los agarre desprevenidos y antes de cuestionar por qué el mundo no los quiere empiece por quererse primero, aunque sea un poquito. Por mi parte, que ya pasé por 3 tonos diferentes de cabello, combos de pollo receta original con papas como complemento y ahora este libro; sigo afirmando que es una maldita primavera. Primavera que llegó con una sonrisa encantadora y una muy bonita amistad. Maldita sea.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Pantalla Grande


¿Qué piensan ustedes cuando les preguntan qué es el amor perfecto? Seguro deben pensar en una escena de una película. En Ariel tomando la poción mágica para tener piernas y vivir entre los vivos. En Jack hundiéndose en el agua mientras Rose toca el silbato que la salvará. O de repente Julia Roberts y Hugh Grant en una conferencia de prensa. Rachel entrando al apartamento de Ross al dejar su vuelo a Paris.

Pero primero debemos pensar, ¿existe realmente el amor perfecto? porque todos nuestros pensamientos se basan en alguna escena de pantalla grande o de repente en la tarjetita que te regaló el chiquito churro del nido.

Cuando yo pienso en el amor perfecto, afirmo con certeza que no existe, pero que lo que sí existe es el amor de verdad. La carta de San Pablo a los Corintios dice -y estoy segura que todos lo saben porque sale en todas las películas- "El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tienen en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta"

Lo bueno de trabajar en casa es que cuando tomo mi break y salgo de mi cuarto, entro a la cocina por mi desayuno veloz y desde ese instante soy fiel testigo de que lo que dice el amigo Pablo es totalmente cierto. Mi mamá prepara el jugo de papaya con piña con una mano y con la otra prepara las dos tazas de café; mi papá por otro lado, pone el pan en el hornito, saca la mantequilla, el queso, la leche sin lactosa. Los dos se sientan a la mesa, sacan sus vitaminas, sus medicinas y su splenda para tomar desayuno. Mi mamá agradece a Dios y luego comen juntos. Cuando terminan, mi papá lava los platos, las tazas; mi mamá limpia la mesa y cada uno se mete en su mundo: mi papá en su computadora y mi mamá viendo Utilísima.

Vuelvo a encerrarme en mi cuarto para trabajar y salgo a la hora de almuerzo. Mi papá pone la mesa, de repente saca algún vinito; mi mamá pone el arroz en un tazón y luego al plato para que se vea bonito. Le sirve el guiso al rededor y limpia los bordes. Se sientan, agradecen y almuerzan juntos. Mi papá obviamente se va a chorrear el polo y mi mamá dirá "¡Ay negro!" a lo que mi papá responderá "pero qué cojudo soy" y los dos se van a reír de la misma broma que llevan haciendo todos los almuerzos que han tenido juntos.

Tengo 29 años y puedo decir que todos los días que he visto a esos dos locos juntos, los he visto abrazándose, besándose, atendiéndose, comprendiéndose y sobre todo toqueteándose como si fuera la primera vez que lo hacen. Como cuando mi mamá tenía 9 años y llevaba la ropa que mi abuelo cosía para mis otros abuelos y mi papá salía corriendo de la vergüenza. Como cuando mi papá estaba en el campamento minero y le mandaba cartas a mi mamá con poemas diciéndole que ya quería volver para ver a su chiquita. O simplemente cuando mi mamá sale de la ducha y entra al closet y mi papá deja su computadora y va corriendo detrás de ella para "ayudarla a cambiarse"

No son perfectos obvio, a veces pelean como todos los humanos, pero son reales. Mi mamá dice que el secreto es la admiración, dice que ella es fan de mi papá y aunque él no lo diga, también es fan de ella. Los dos son del mismo equipo. Mi papá odia Utilísima, pero siempre lo veo sentado en el mueble soportando "cocina fácil" sólo por estar sentado con mi mamá.

Feliz 47 aniversario a mis padres que los cumplen hoy 12 de septiembre. Son todo un ejemplo a seguir. 

lunes, 10 de septiembre de 2012

Tarea de clase: ¿Quién es Fátima Yataco?


Mi nombre completo es Cinthya María de Fátima, mi madre me puso ese nombre porque se suponía que debí nacer el 13 de mayo, pero como desde mi nacimiento siempre voy en contra de lo que ella dice, nací el 30 de abril. Día del psicólogo. Ella es psicóloga. Me pusieron Cinthya por una Miss Perú que era conductora de noticias en la época de los 80’s. Nunca me gustó ese nombre, siempre en el colegio había otras Cinthyas y yo me sentía alguien del montón, mi nombre era común y yo no resaltaba mucho entre mis compañeros, así que siempre me disgustó. Cuando mi madre me guardaba comida le ponía una servilleta encima que decía Cindy, yo odiaba que hiciera eso porque no soportaba mi nombre. Tenía que dejar de llamarme así.

Mi época de colegio no fue tan memorable, siempre escucho a todos decir que les encantaría regresar al colegio. Yo me pregunto ¡Por qué! Nunca me gustó, no sé si mis recuerdos son buenos en su mayoría. Por un lado tenía buenas notas, los profesores me querían, trataba de participar en las actividades, estuve en la banda del colegio, en el club de turismo, ganaba los juegos florales en literatura, escribí y di el discurso de graduación… y por otro lado tenía y no tenía amigos, mi popularidad se basaba en que todo el colegio se burlaba de mí, era la más gordita de las chicas, tenía una sola ceja y todavía no había conocido la crema para peinar. Era súper lorna. La verdad es que nunca me quejé o me peleé o lloré; simplemente tuve una no tan buena experiencia escolar.

Por eso cuando ingresé a la USIL en el año 2000 decidí no usar más el nombre Cinthya; empecé a ser Fátima. A Fátima nadie la conocía, nadie sabía cómo fue en el colegio, nadie sabía qué amistades tuvo, qué problemas tuvo ni nada; era una persona completamente nueva podía ser quien yo quisiera ser. Aprendí que no debo tener una sola ceja, me cambié el color de cabello, me compré ropa nueva, me empecé a maquillar y a la mitad de mi primer ciclo de la carrera de Ingeniería Informática yo era una de las chicas más populares de la facultad. Todos mis amigos eran mayores que yo y era divertido, recién ahí aprendí lo que era salir a tomar una tarde con tus amigos, las típicas chelas en la Rotonda, jugar billar en los huecos entre clase y clase, entrar a laboratorio de física borracha y a las clases de los sábados 7am con una resaca fenomenal. Las fiestas de fin de parciales en The Piano y fin de finales en El Muelle Uno.

En esa época yo tenía un enamorado, se llamaba Javier, lo conocí cuando estuve en 5to de secundaria y estuvimos juntos más de 1 año. Él es menor que yo así que mientras yo era la cachimba popular, él estaba todavía en el colegio y se volvió muy complicada la relación, sobre todo cuando iba a recogerme a la universidad en su uniforme. Él fue mi primer enamorado y podría decir que fue una relación muy linda, fue el primer chico que llevé a mi casa a conocer a mis papás, lo querían, lo aceptaban, mis hermanos lo molestaban y eso era muy bueno, era parte de mi familia y para mí eso fue muy importante porque dentro de todo somos una familia que conserva todavía ese formalismo y tradición. No llevamos a cualquier persona a nuestra casa.

Soy muy enamoradiza, me ilusiono con facilidad y soy asquerosamente cariñosa y melosa. Me imagino que eso es porque mis padres siempre me engrieron mucho, además que soy la última de 6 hermanos, así que nunca me faltó cariño ni atención. Mis hermanos siempre cuidaron de mí y siempre me enseñaron cosas importantes en la vida; por ejemplo me enseñaron a escuchar The Police, a montar bicicleta, a comer sanguchón, a ser siempre detallista y perfeccionista, a tirarme un chancho y salir corriendo y sobre todo, me enseñaron a convencer a mi papá de salir a comer algo rico cuando él no le hacía caso a nadie.

Mi hermana mayor siempre estuvo conmigo, compartíamos cuarto y secretos, ella me lleva 16 años y yo le decía Mamá Gisse. Cuando nos peleábamos yo ponía una cuerda entre su cama y la mía para que ella no pueda pasar a mi lado, pero la puerta del cuarto estaba ahí así que ella en sed de venganza se tiraba encima de mi cama para salir o entrar. Teníamos siempre una caja de Sorrentos escondida debajo de su cama y como ella tenía televisor, veíamos las películas de estreno de Función Estelar siempre juntas. Ella me enseñó a escribir sin faltas ortográficas, a usar Lotus, a depilarme las cejas, cantar las canciones de Guillermo Dávila y fue quien me explicó de dónde vienen los bebés. Ella formó mucho mi carácter de dedo chinchoso que jode y jode cuando algo no está bien, porque siempre todo puede estar mejor, siempre todo puede estar excelente.

En el verano del 99 mi hermana me invitó a pasarlo con ella en Virginia, donde vive con su familia. Ahí tuve mi primer trabajo en una lavandería; como ella se iba a casar tenía que salir muchas veces a ver las cosas así que me quedaba yo sola en la tienda. Ahí empecé a hacer cosas que no hacía en casa y que jamás pensé hacer, empezando que tenía que lavar ropa de otras personas, limpiar los baños, trapear el piso y arreglar las máquinas cuando se malograban. Mi mamá decía que tenía que aprender a hacer de todo y que limpiar el piso no me hacía menos que nadie. Ese trabajo fue muy divertido, conocí a personas muy buenas, aprendí a separar la ropa blanca de la roja, a usar suavizante y a tener un contacto directo con el cliente. Aprendí a tratar con personas de otra cultura, otro país, otras costumbres y sobre todo otra educación. Muchos latinos iban a lavar su ropa ahí, sobre todo de centro américa. La gran mayoría era muy sucia, desordenada y grosera, los hombres eran muy atrevidos y ostentosos. Una vez un señor me dijo que en su país se saludaban con un beso en la boca y yo le dije que en mi país si alguien hacía eso le sacábamos la mierda. Nunca volvió. A mí me suspendieron.

Desde ahí, empecé a viajar todos los veranos para trabajar con mi hermana. Ella después consiguió un trabajo en una empresa importante y me jaló al departamento de contabilidad como su asistente. Al inicio todo era archivar, llevar, firmar, hacer café y después, poco a poco empecé a hacer cosas nuevas y el dueño de la empresa vio mi capacidad así que me llevó a trabajar directamente con él. Como siempre he tenido que ser la mejor en todo, era la mejor asistente y el reconocimiento es algo que siempre se siente bien, que alguien te diga que eres la mejor, que cuando te vayas no será lo mismo, que no tienes reemplazo, son cosas que te elevan el ego y es muy difícil bajar. Cuando te equivocas crees que el mundo se te viene encima, te vuelves intolerante al fracaso, no concibes la idea de haber cometido un error. Con ellos aprendí que es bueno equivocarse, que es bueno aprender de los tropiezos y que uno siempre puede ser mejor cada día. Mi jefe es nicaragüense pero nunca me habló en español porque decía que yo tenía que mejorar mi inglés y que nunca lo lograría si no lo practicaba, así que aprendí a hablar de negocios en el idioma del tío Sam.

Uno de esos veranos mi hermana salió embarazada y decidí quedarme con ella los 9 meses para ser la madrina de mi sobrino. Como ella tenía mucho malestar tuve que aprender a cocinar para que podamos comer. Yo era muy inútil a pesar de mi breve paso por la lavandería, no me gustaba cocinar y no era nada divertido vivir con una embarazada con hormonas revueltas que vomitaba al oler mi arroz con pollo. Aprendí a la mala a preparar la comida que no me gusta pero que sí otros desean comer, aprendí a ser paciente y ponerme en el lugar de otras personas, a consolar a quien no se siente bien y a comprender a los demás cuando hacen algo y no se dan cuenta que lo hacen. Aprendí a olvidar rápido y ver las cosas bonitas de la vida, lo importante era que mi sobrino iba a nacer y yo iba a estar ahí para él. Le perdí el asco a los pañales sucios y los vómitos de leche avinagrada y hasta podría decir que le perdí un poco el miedo a la maternidad, para mí mi sobrino es como mi hijo y me gusta ser la tía que sabe hablar inglés y español, que sabe jugar nintendo y sabe tirarse los mejores chanchos del mundo. Soy su heroína.

Volviendo a mi infancia, siempre me gustó bailar y cantar, según mi madre ella pensaba que yo de grande sería artista, pero lo que pasaba es que no me gustaba hacerlo frente a otras personas, tenía pánico escénico terrible. Mi papá me enseñó a querer la música, él se sentaba en el cuarto de mis hermanos, que estaba al fondo, y se ponía a tocar guitarra y a cantar boleros. Yo me metía y me ponía a bailar mientras él cantaba Angelitos Negros, siempre me acuerdo de ese momento porque nosotros, si bien tenemos una buena relación, nunca hemos sido muy cercanos y ese momento era mucho más grande que sentarnos y tener una conversación, era un momento mágico. Cuando él se iba yo me sentaba en la escalera y sólo bajaba cuando él subía y me acompañaba, me llevaba mi taza con leche chocolatada en las mañanas y en las noches, mientras me contaba un cuento para dormir. El favorito era Pinocho, nos lo sabíamos de memoria y siempre nos burlábamos del viejo Gepetto. Yo tenía un cuento que se llamaba El Cuerpo de Toñito y mi papá siempre se detenía en la parte de las diferencias físicas entre niños y niñas… Toñito no estaba “bien dotado”.

A pesar que él me leía cuentos nunca fui buena en letras y es raro porque siempre me gustó escribir poesía. Mi profesor de literatura se sentaba horas conmigo revisando mis textos y nos gustaba leer cuentos griegos. Yo sufría al momento de estudiar o cuando nos dejaban libros grandes, no entendía nada y no sabía por qué no me podía concentrar. Nunca supe que tenía déficit de atención, mis papás ni sabían qué era eso, decían que tenía que estudiar más, que no le ponía el esfuerzo necesario. Como dije, tenía buenas notas pero tuve que tener profesor particular de física porque no lograba concentrarme con las fórmulas. Yo adoro las matemáticas, estudié ingeniería porque mi padre es ingeniero. Cuando había los apagones del terrorismo, nuestra diversión era resolver problemas del Baldor, mientras más resolvía mi papá se sentía más orgulloso de mí. Los números tienen un encanto irresistible, a diferencia de las letras, nada se queda en la interpretación, nunca se duda si se dijo bien, si se entendió o como diría un comunicador, si el mensaje llegó bien. El número es el número y ya, no tiene otro significado, todo tiene una respuesta única, hay varias formas de llegar a ella pero al final la respuesta es sólo una. 2 + 2 es 4 y eso no cambiará.

Ahora que soy adulta, mi relación con mi padre tiene sus altas y bajas, sé que él espera mucho de mí porque siente que puedo dar el triple de lo que doy, claro que no me lo dice de esa manera, pero yo sé que él sabe que es así. Digamos que nuestra comunicación no es de preguntarnos cómo estamos, qué tal nuestro día o cómo vamos en nuestras vidas, no nos gusta el drama, las cosas complicadas o los momentos tensos, ambos huimos de los conflictos, somos prácticos, así que en vez de ponernos a analizar por qué nuestra relación es como es nos ponemos a ver videos del negro mama en YouTube. Los dos tenemos la facilidad de hacer voces, así que mientras él imita a Portola, yo imito al Negro Mama y nos aprendemos de memoria los diálogos. Nos ponemos a ver El Padrino y nos reímos a carcajadas diciendo “deja la pistola, toma el cannoli”. Ése es nuestro momento mágico.

Mis padres son bastante mayores, mi mamá tiene 69 y mi papá 73. Las diferencias en gustos, creencias y valores son distintas. Ambos han aprendido a entender a mi generación porque claro, pasaron por mis cinco hermanos primero y aprendieron con ellos, por eso conmigo son más tolerantes, pero también es complicado porque siendo la última de seis hermanos, mis padres esperan que yo salga “sin errores”, que yo logre lo que ellos no lograron y sea lo que ellos no son y encima que sea como mis padres esperan que sea. Yo soy perfeccionista por eso también, porque siempre sentí que debía ser perfecta, siempre la mejor alumna, la mejor hija, la mejor hermana, la mejor esposa… y ya con el tiempo, con la edad y la madurez, empecé a pensar cuál es el criterio de la mejor en esto o aquello. ¿Qué es ser la mejor hija? Mis padres tenían un concepto, mis amigos tenían otro, los padres de mis amigos tenían otro y yo tenía uno completamente diferente, entonces para yo ser la mejor hija que mis padres querían que fuese yo debía ser algo que yo no creía que era lo acertado. Estaba muy encerrada en las etiquetas y los estereotipos, las niñas deben comportarse de cierta manera, deben saber cocinar, deben salir con un banquero, con un ingeniero, que sea hijo de tal y tal, que sea independiente y si es extranjero mejor, deben casarse por la iglesia y tener una gran recepción. Las niñas no hacen box, las niñas hacen yoga.

Cuando me rebelé empecé a buscar mi identidad a pensar qué cosas me gustaban, qué quería hacer, quién quería ser. Empecé por vestirme diferente con cosas que a mí me gustaran y no que sean cosas a la moda, seguí cambiando el color de mi cabello, pasé de morena a rubia a pelirroja, con iluminación con mechas, largo, corto y volví a ser morena y volví a ser rubia. Me hice mi primer tatuaje y le demostré a mis papás que los tatuajes no eran sólo de pandilleros o de vagos. Empecé a estudiar comunicaciones, a componer música, a bailar y a ser feliz. Empecé a saber quién era. Ya no me molestaba que me dijeran Cinthya o que me pongan Cindy en la servilleta encima de mi plato de comida, porque el hecho de ahora usar Fátima como primer nombre no me hace que deje de llamarme Cinthya ni que deje de ser lo que fui porque por eso estoy aquí.

Ahora estudio comunicaciones, tengo 8 tatuajes (el último es la cara de mis padres cuando eran jóvenes y vaya sorpresa que fue mi mamá quien lo limpió y cuidó de posibles infecciones) planeo tener un hijo el próximo año, así no me haya casado y no porque “se me pase el tren” o porque esté a puertas del club de los 30, si no porque no quiero tener tanta diferencia de edad con mis hijos así como mis padres la tienen conmigo. No sé si me casaré con la boda de ensueño que mis padres esperan porque todavía no sé si eso es lo que yo realmente quiero; lo que sé es que graduarme será la primera cosa que termine en mi vida y después de eso empezará la verdadera diversión.


miércoles, 22 de agosto de 2012

¿Por qué no comprar en Wong un domingo a la 1pm?


Cuando mis padres están fuera del país yo me quedo como dueña y señora de la casa y debo velar por mi bienestar, el de mi hermano y nuestros cuatro perros. Pero claro, no podemos hacernos los locos y pasar por alto mi pasión desenfrenada por los deliverys, el hecho de que sólo sé cocinar 3 platos y que me llega cocinarle a mi hermano. ¿Cómo haríamos para sobrevivir? Esa mañana me levanté diferente, me dieron ganas de cocinar, de comprar cositas para la casa, de limpiarla. Esa mañana, me decidí a ir a Wong.

Mi auto aún estaba vivo, pero moribundo como siempre. La noche anterior lo había dejado en la parte de arriba del estacionamiento, y al bajar la pequeña subida dejé el parachoques colgando sólo de un tornillo (son cuatro). No me quedaba otra que agarrar masking tape y tratar de sostenerlo como mejor pudiera. Sí, masking tape. Y era color beige. Además, los que me conocen saben que no me peino, tenía el cabello mal amarrado, me puse el jean roto y un polo cualquiera. No era el look preciso para ir a Wong de La Planicie a la 1:00 de la tarde.

Mi pequeño auto se perdía entre las RAV y las Land Rover; parecía que en ese momento tener un auto de marca y deportivo no importaba. No estaba lavado, había masking tape beige en el parachoques y la chofer despeinada. Pero aun así con la cabeza en alto, logré pasar por el callejón oscuro hacia el estacionamiento; me abrí paso entre la gente, tomé mi carrito y entré.

Hay tres tipos de familia que van a Wong los domingos: los regios, los semi regios y los no tan regios. Empecemos con los regios: mamá tiene una cintura envidiable, su rostro se mueve difícilmente pues el botox y las cremas rejuvenecedoras no se lo permite, no pasan de los 45 años, busto y derriere en su lugar (o más arriba) vestidas como si fueran a una fiesta o un almuerzo en algún club; botas hasta la rodilla, jeans de marca con pedrería, cinturón ancho y blusa o polo de algodón lycrado dentro del pantalón. ¡O sea, te refriegan en tu cara que no tienen ni un gramo de grasa! Lentes oscuros, rubias bronceadas o trigueñas con iluminación. 

Así va la cadena: ellas adelante con la cartera Dior en el codo y el blackberry en la mano. Detrás la cocinera -ojo, es diferente a la nana- quien lleva el carrito y la lista de cosas para comprar. Detrás la hija mayor versión mini de la mamá, luego la nana y luego los otros 2 ó 3 critters gritando en inglés. Porque ellos no hablan español, obviamente. ¿Y papá dónde está? Comprando la carne para la parrilla dominguera en casa de los Romero Berckemeier.

Yo avanzo como puedo entre la gente, tengo un celular en la mano pero no es un blackberry, mi cartera es de "gamarrein couture", no uso polos lycrados ni cagando y no uso correa porque no encuentro una que me quede. Soy trigueña de cabello negro y ese mes no pude comprar mis lentes de contacto de color. Soy común. No me queda otra que sonreír y poner pan en mi carrito.

Los semi regios están constituidos por madres que dejan a sus crías en casa con el marido, quien obviamente los deja desatendidos y la pobre y desamparada madre debe hacer las compras, sola. Ella recibe constantes llamadas en su blackberry sobre temas de coyuntura nacional: no pegarle el chicle a la hermana, cuadras las vacaciones en Cancún antes de las vacaciones en Grecia, no mandar a los hijos a casa del amiguito con porcina. Ellas también me miran mal y creen que soy la hermana de alguna de sus 20 nanas todo porque saliendo del carro me puse una chompita blanca.

Los no tan regios son los peores, los padres que creen que domingo significa ¡Vamos a pasear a Wong! Van con los 4 hijos, la mamá, la suegra, la prima o primo -que se queda el fin de semana- y de paso se ofrecieron a cuidar al vecinito. Papá va adelante con sus bermudas blancos y sus medias hasta la canilla. Mamá viene detrás comprando todo y eligiendo sólo las ofertas. Ella tiene más de 40, sus cremas rejuvenecedoras son Nivea y está un poco gordita; vestida en jean y un blusón. Mientras tanto, los engendros quieren que compre cereal Cocoa Puffs, pero ella compra cereal Ángel. Se pelean por comer el queso Bonlé que invitan, el vino, la jamonada y el tamal. ¡Encima piden dos! Por si fuera poco, de la manera más conchuda también me miran de manera rara; todo porque no distingo el culantro del perejil.

Las cajas están llenas y pareciera que todos se conocen, todos se saludan y hablan de las parrilladas a donde irán, a las que fueron y obviamente las que planean en ese momento. Por fin es hora de pagar y salgo de ahí corriendo. Las miradas aún me crucifican hasta que, por fin, saco mi auto del estacionamiento y veo las letras Wong desaparecer en mi retrovisor, me siento libre. Lamentablemente la paloma que me dejó un regalo en el parabrisas no pensó lo mismo.