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jueves, 14 de diciembre de 2017

¿Cuál es nuestro destino?

¡Tranquilos que no hay spoiler!

Nunca fui fan de Star Wars, lo que conocía sobre la película era lo básico: Luke, Leia, Chewie y Han Solo. Que unos eran Jedi y había un tipo de negro que era un chucha y era el papá de Luke. Que en algún momento los buenos vencieron y después sacaron los primeros episodios porque los primeros fueron los últimos y los últimos serían los del medio... ¡No entendía nada!

Cuando conocí a Renzo lo primero que me dijo fue "Soy Darth Vader"... ¡Ok! Me contó que era súper fanático, me mostró su máscara, sus polos, sus muñecos, los discos, los libros. Yo le dije que amaba Disney... Pero, aquí entra el poder del amor, que es tan grande que me hizo ver las 6 películas, en 2 días.

En mi papel de buena novia me aprendí los nombres, la historia, la cronología, el color de los sables, el significado de la fuerza y literal me obsesioné con Star Wars. Al principio era solo querer ser parte de un gusto loco, pero después, simplemente, se volvió todo.

Entonces, ¿qué eres? ¿Qué te dice tu fuerza?... ¿Eres Jedi o eres Sith? Miedo mi corazón sentía pero fuerte la fuerza conmigo estaba. Si mi novio era Darth Vader y yo soy princesa por naturaleza, mi respuesta se basaba en una nueva situación. Lógicamente tenía que ser la versión oscura de Amidala. Y así fue como decidí mi destino, nuestro destino... siempre seríamos del Imperio.

Mucha gente mete su cuchara y opina que somos unos imbéciles, que llevamos al extremo nuestro gusto por la película, que de repente yo solo sigo la onda por Renzo y no porque realmente me guste, que gastamos nuestra plata en huevadas... Hay gente que simplemente no entiende qué es tener un thing.

Hace un tiempo pasamos un mal momento donde no sabíamos exactamente qué hacer o hacia dónde íbamos. Tuvimos un desbalance en la fuerza. Entonces, cuando necesitas sabiduría, acudes a tu maestro lógicamente para que aclare tus dudas y tus pensamientos... En ese momento mi maestro fue un amigo muy cercano quien, dentro de su experiencia, trató de hacerme entender cosas que yo no veía y ayudarme a tomar una decisión. La verdad es que sentía que no me entendía al 100% pero mucho de lo que decía tenía sentido así que dejé entrar todos esos pensamientos en mí y sentí miedo, ira, venganza y decepción. Pero antes de irme con una decisión tomada, quise poner a prueba mi instinto, lo que yo sabía de mí, de mi relación y lo que yo sentía que sí tenía sentido.

¿Sabes qué es lo que más me da pena? Que si seguimos distintos caminos Star Wars ya no va a tener sentido para mí. Porque Star Wars es él, somos nosotros. Es lo que nos hace quienes somos, lo que nos define. Es nuestro thing.

Lo primero que me dijo fue Ay por favor, ni que no pudieras ver una pela de Star Wars de nuevo... Entendí entonces que yo tenía que confiar en lo que yo conocía, en mi experiencia y en lo que yo sabía de mi relación, ¡porque es mi relación! Los demás nunca sabrán lo que pasa entre dos personas, lo que hay entre ellos, lo que los une o define.

Cuando me encontré con él para decidir qué iba a pasar, antes de decir cualquier cosa, yo tenía que saber que él sentía igual que yo; sentir que el haberme conocido había definido una parte de su vida, había construido una historia y que, así como yo me sentía, su vida no sería igual sin mí... Y fue entonces cuando se sentó más cerca de mí y me dijo: Prométeme una cosa, no importa lo que pase hoy, lo que decidamos en este momento, prométeme con el pinky que vamos a ir juntos a ver Star Wars The Last Jedi... porque no puedo verla sin ti.

¡Me caso con él CSM! ¿Entienden ahora? Podrá ser una cojudez para muchos, pero esta peliculita huevona -como algunos la llaman- esta idea absurda de la fuerza y el lado oscuro y tu sable y tu navecita, ha sido una de las cosas más alucinantes que me ha podido pasar y soy tan feliz de tener a alguien con quien compartirlo. 

Así que anoche en el estreno mundial de The Last Jedi, nos emocionamos como la gran puta, lloramos, nos sorprendimos y nos quedamos conmocionados con el giro de la historia, con ganas de saber ya qué pasará en el siguiente episodio... ¿Cuál es nuestro destino? Simple: seguir creciendo juntos, seguir mejorando juntos. Seguir siendo uno con la fuerza y que la fuerza, por siempre, nos acompañe.


domingo, 10 de diciembre de 2017

Para verla cruzar el puente

Todos saben que soy llorona, es algo natural en mi existencia, es algo que, podemos decir, me define. Lloro en los conciertos, lloro en las celebraciones, lloro viendo videos de UPSOCL, lloro viendo películas... ¡Lloré viendo Matrix! Es obvio que tengo problemas... pero el viernes, honestamente, lloré del recuerdo.

Me animé a ir al cine con mi amiga Sara y como nunca decidimos ir a una función de la tarde. La película elegida: Coco. Ya sabíamos que es una película emotiva y que habla de la familia, la tradición y del amor de un niño por la música. Y yo me preguntaba, ¿qué tanto tiene que ver esta señora viejita llamada Coco en la película, si en ningún trailer se le toma como "lo principal"?

Tranquilos, no voy a spoilearlos si es que no la han visto. Tampoco quiero escribir para contarles la película, sino, qué chiste tiene. Quiero dedicarle esta crónica a la Coco de mi familia; mi abuela Lala.

He tenido la bendición de crecer junto a ella y definitivamente mi infancia -y la de mis hermanos- está marcada por la presencia de María Eulalia Santillán, una mujer piurana que se rebeló ante la sociedad y sus creencias, juntó sus chivas, sus moneditas, agarró a su hija, dejó a su esposo y se vino a Lima. ¡Estamos hablando de hace 70 años! Y que se levantó sola a criar una familia. Luego vino mi abuelo y juntos formaron los más bonitos recuerdos que puedo tener.

Cuando ya se puso muy malita, nos esperaba sentada en su sillón con una mantita. Yo metía la cabeza por la reja de su casa y ella me veía por la ventana y sonreía feliz porque habíamos llegado. La abrazaba, le preguntaba cómo estaba y nunca me decía que estaba mal, siempre tuvo el ánimo arriba y siempre pensó en cómo hacernos sentir bien en su casa.

El último día de la madre que pasamos juntas le regalé un cuadro con una foto nuestra. Sus ojos se llenaron de lágrimas y lo abrazó fuerte. Me miró, me tomó la mano y suspiró. Luego puso el cuadro en la cómoda, junto a todas las fotos que guardaba con tanto cariño y nos abrazamos. No había necesidad de decir algo.

Coco me hizo acordar la importancia de mantener los recuerdos de los que ya no están con nosotros. No conocía la verdadera historia del Día de los Muertos ni qué significaba colocar una foto en este tipo de altar con ofrendas. No sabía que por una noche, los muertos pueden cruzar un puente hacia nuestro mundo para acompañar a sus seres queridos. Honestamente, no sabía que podía extrañar tanto a mi abuela.

Estas son unas cortas líneas, solo para decirle, que la pienso, que la extraño y que siempre la recordaré así, como en esta foto... una foto que nunca sacaré, que nunca botaré, ni guardaré... una foto llena de esperanza, para verla cruzar el puente y sentirla siempre junto a mí. Recuérdame, Lala. Donde sea que estés.


Y si quieres llorar conmigo, escucha esta canción de la película: Recuérdame.

sábado, 9 de junio de 2012

Película: El Secreto de Sus Ojos


La misma duda de Benjamín se me presenta al momento de querer analizar esta película, ¿Por dónde empezar? Si le hacemos caso a Irene, entonces debo comenzar por lo primero que recuerde y si no le hacemos caso debo empezar por el inicio. Y es entonces cuando me pregunto nuevamente, ¿Por dónde empezar? Opto por la primera opción: lo primero que recuerde.

El color rojo se me quedó por completo en la mente y cuando salgo de casa y veo a mi alrededor lo primero que resalta es ese color, usado de manera tan inteligente en la película. Todo lo importante es de color rojo; cuando se presenta Irene, las flores a Sandoval, las cortinas de Morales, la sangre de Liliana. Rompe la tranquilidad, misterio y tristeza de los colores neutros, de los grises, los marrones y las sombras, dando una esperanza; una esperanza que de repente puede convertirse en un momento feliz, un momento de risa, un momento de relajo. El balance perfecto a tanta intriga. Sin embargo, ¿se dan cuenta que Gómez nunca tiene algo rojo?

No es el personaje principal, pero para mí, el favorito fue Sandoval, el fiel amigo y compañero, que anda en su propio mundo, a su propio ritmo. Le pone la nota alegre a la película y a mi parecer, es el héroe dentro de todo su caos. Él nos presenta la teoría de la pasión, de por qué hacemos las cosas que hacemos cuando a veces no son las correctas -su alcoholismo por ejemplo- y es inevitable que nos hagamos la pregunta ¿Cuál es mi pasión? ¿Tengo una pasión? Y esta pregunta, esta explicación es el pilar de la película, por eso encuentran a Gómez las dos veces y es por eso que Benjamín termina su historia con Irene, si no, la película no tendría final porque el final de la novela no es el mismo que el de la historia.

Sandoval también nos da una lección de amistad y lealtad; no me refiero solamente a la escena donde él muere haciéndose pasar por Benjamín, sino en toda la película. Siempre a su lado, siempre su cómplice de “travesuras”, lo sigue, lo apoya, lo alienta a no desistir. Cuando tiene un problema acude a Benjamín, su esposa también, entonces sólo nos queda comprobar que la relación de ambos no se trata de compañeros de trabajo, se trata de compinches y nos duele cuando muere.

A Ricardo Darín (Benjamín Espósito) lo recuerdo de Nueve Reinas y siempre lo vi como un actor cómico y hasta poco serio, por así decirlo. Quedé maravillada con su tremenda actuación porque logró mezclar esa comicidad, esa ironía con el drama de la película y el personaje estuvo diseñado para él. No es cualquier persona trabajadora con humor negro, es un agente judicial que obviamente debe ser negro y debe tener la palabra en la punta de la lengua, salidas rápidas, tácticas de guerra, venganza, justicia. Es el vivo de la película, ve lo que los otros no ven, es el don juan.

Ese personaje nos muestra lo que todos vemos pero desde el otro lado. Todos los días cuando tomamos desayuno viendo las noticias y escuchamos que un violador está libre, que un corrupto no fue a la cárcel o que un inocente sí lo está, nos preguntamos ¿Qué pasa con la justicia en nuestro país? Benjamín nos muestra eso, cómo se pasan las causas de mano en mano, los cambios de documentos, las venganzas, los desquites entre uno y otro, la corrupción y la evasión también cuando Sandoval contesta el teléfono y siempre es “número equivocado”. Por otro lado, como en algún momento dice Irene, es justicia, no se sabe si buena o mala, pero una justicia. Algunos luchan por ella, otros sólo deben continuarla.

A la mitad de la película siento que mi mirada me delata pues estoy conectada al 100% y la veo con mucha atención. Secreto del título revelado. No es sólo cómo Benjamín descubre a Gómez, es cómo todos nos descubrimos y pasa en todo momento. Haga pausa un momento y mire a su alrededor y verá las miradas de todos. No es coincidencia que Irene tenga ojos grandes –y encima siempre con una prenda roja- es lo que la determina y lo que la vende cuando está frente a Benjamín. Cómo ambos se miran y todos queremos gritar ¡que de una buena vez se besen! Te enganchan, te hacen cómplice de su amor secreto a vivas voces. Como mujer, me hace querer una mirada así, una historia así.

Historia como la de Morales, que a fin de cuentas es la historia central de la novela y lo que inspira a Benjamín. Más de 25 años y seguía enamorado de su esposa, obsesionado con encontrar al culpable y decidido a tomar la justicia por sus propias manos. ¿Puedo yo llevar una vida así o puede alguien llevar una vida así? El pobre hombre se queda enfrascado en su propia justicia y si bien tiene un trabajo, una casa que mantiene limpia y conexión con el mundo, su único propósito es que Gómez pague lo que hizo. Está completamente dedicado a él que hasta llega a ser enfermizo porque amolda su vida en eso; se apoya en eso porque es su único consuelo. Es lo que mantiene el recuerdo de su esposa vivo, para que así él no pueda olvidarla. Para que no olvide si fue miel o limón.

Irene me gusta, me cae bien. No es una típica mujer y es porque no tiene el típico puesto de trabajo. Cuántas veces vemos películas, sobre todo latinas, donde exista una mujer en la justicia y que sea la jefa de dos hombres; nunca. Inteligente, severa, segura, con una habilidad de palabra y viveza que deja chico a cualquier hombre, sobre todo de esos años y de ese ambiente laboral. Mi parte favorita es la escena en la estación de tren; ella rompe completamente su coraza y nos deja ver otra parte de Irene, que vemos muy poco y en momentos contados, siempre cuando está con Benjamín. Ella sufre la partida de un amor, sufre como cualquier mujer, espera que él se baje y se quede con ella o que se la lleve, espera como cualquier mujer, bota su orgullo y corre detrás de él, como yo, como usted. Es el momento de conexión más grande con el público porque como dije al inicio, ella no es un personaje femenino típico, entonces en algún lado tenía que haber un cliché.

Lo que la muerte para algunos puede significar papeleo, pérdida de tiempo, culpables al azar, firma y sello, para otros significa el comienzo de una historia, de varias historias que no hubieran llegado a ser lo que son sin una muerte. Ése es el propósito de la vida y no es sólo en la película. Es la oportunidad de empezar desde cero, de retomar tu vida, de tener el control. Si tú decides quedarte en el mismo punto, al final es tu decisión, nadie más la tomó por ti, entonces tienes el control. Podemos decir que Liliana Coloto le dio un sentido a la vida miserable de Sandoval, le dio una novela a Benjamín, una historia de amor a Irene. Justicia, una justicia, a su esposo y un castigo a Gómez.

Es una mezcla de emociones la película, por momentos me siento usada, siento que hacen conmigo lo que quieren. Me he reído a carcajadas, me he sentido miserablemente triste, indignada hasta los codos, conmovida, he llorado y he dejado de respirar abrazada a mis piernas sobre el sillón. Y después respiro hondo y no sé cómo sentirme porque en casi dos horas he sentido todo lo que no he sentido en meses. ¿Logró la película su cometido? Sólo agregaré que en tres días la he visto ya cuatro veces y cada vez me maravillo más de todos los secretos que tiene, cada vez siento más cosas. Y debo terminar de escribir, porque esta crónica es la excusa perfecta para verla de nuevo.