martes, 24 de enero de 2023

el 3 de enero

Esa noche, el 3 de enero del 2023, fue un claro ejemplo de esa frase que siempre te dicen cuando estás atravesando algo complicado... "vas a ver que en un año vas a recordar este día y te vas a reír y recordarás que ya todo quedó atrás". Y así fue. 

Retrocedamos en el tiempo solo por un momento para que recordemos juntos por última vez. La historia comenzó en realidad el 2 de enero del 2022, cuando Facebook me contaba que mi pareja, con quien acaba de celebrar 2 años de relación, tenía otra relación y de más duración que la nuestra. Cuento corto: yo era la otra. Decir que me rompí es quedarme corta de palabras, ilusiones innumerables evaporadas, planes truncos y un departamento para comenzar una historia en pareja, pero yo estaba sola. Un amigo llegó al rescate y se quedó toda la noche sin dormir acompañándome...

La mañana del 3 de enero fue... no consigo aún la palabra para describirla... tal vez, ¿MISERABLE? Ese día regresaba de unas largas vacaciones así que tenía que retomar el trabajo, pero cómo hacerlo, ¡no se podía! No había dormido ni comido, los ojos reventados, no dejaba de llorar, ataques de ansiedad cada hora...  Y eso me hace filosofar sobre que siempre pienso que la frase "gracias a Dios pasó tal cosa" es incorrecta, porque creo que uno consigue las cosas gracias a que hace algo para conseguirlo. Entonces, para mí, la forma correcta de pensar es que, claro yo hago algo, pero Dios pone a las personas correctas en tu vida para que, con tus actos, logres lo que quieres. Y así fue, porque en ese momento mi compañeros de trabajo se volvieron parte de mi salvación; se repartieron mis pendientes, me ofrecieron su tiempo para conversar, me visitaron... Mi jefecito solo me dijo por teléfono desconéctate, olvídate del trabajo, cuida de ti y si necesitas que vayamos cuando ese huevón saque sus cosas, ahí estaremos. (Sí, gracias Diosito). 

Para el segundo turno de cuidados llegaron mi sobrina Alejandra y mi mejor amiga Evelyn, prácticamente a sacarme de la cama, alimentarme y ordenar mi casa que era un caos. Esto parecía un velorio, ¿saben? Cada que alguien llegaba me abrazaba y me decía lo siento mucho. Ellas me escucharon por horas y me acompañaron a esperar que llegara el susodicho que, para esto, no tenía ni idea de que yo ya me había enterado porque no me contestaba el celular y solo por mensajes dijo que iba en la noche a la casa. ¿Se imaginan cómo fue esa espera? Y como la espera desespera... ahí salió la frase de Evelyn: "vas a ver que en un año vas a recordar este día y te vas a reír y recordarás que ya todo quedó atrás"... Y yo lloraba y le decía que no, que cómo, que era imposible...

Los voy a dejar con el suspenso de qué pasó después, pero para hacer el cuento más corto aún, a la semana me enteré que había una TERCERA PERSONA y bueno, lo dejo ahí no más.

Regresemos al martes 3 de enero del 2023, hace exactamente 3 semanas... "¿Te digo algo? Me gustas mucho"... ¡GRACIAS, DIOSITO! JAJAJAJAJAJAJA Ese día tuve una conversación muy reveladora, madura y decisiva. Desde ese día, que parece hace tan poco, cambiaron muchas cosas para bien; empecé a entender sentimientos nuevos, sensaciones distintas, bonitas... sinceras... 

Cuando nos despedimos y cerré la puerta, floté hasta mi cama y me dejé caer con la sonrisa más gigante que había expresado en mucho tiempo y mientras recordaba ese primer besito inocente, entré a WhatsApp para contarle todo a Evelyn -OBVIAMENTE- y lo primero que dije fue Amiga, tenías razón. Esta vez, mi año comenzó con el corazón en calma y listo para acelerarse. Gracias, Diosito. 

viernes, 15 de abril de 2022

14.02.2022

Hace 2 meses y 1 día lo conocí. Llevábamos algunos días wasapeando y en más de una oportunidad, se puso sobre la mesa salir en algún momento, pero yo me hacía la huevona. Mensajes de buenos días, cómo te fue hoy, qué vas a almorzar... y de pronto una pregunta interesante: ¿Cómo pasas San Valentín cuando estás solter@?

Yo, honesta como siempre, dije que detestaba el día. ¡Pero es verdad! Cuando la mayoría de tus san valentines han sido una buena cagada, pues ya la fecha te pone tensa, al punto que siempre pido vacaciones ese día porque no soporto ver el despliegue de amor a mi alrededor. (Sí, lo tomo malazo.) Pero también le conté que este año pues quería abordarlo de una manera distinta y que pensaba ir a la oficina a verme con mis amigos, íbamos a tomar unas chelitas también, entonces que le iba a poner buena cara a la fecha. Por su parte, él me contó que solo era una fecha más; lo que no soportaba era los lugares llenos, el tráfico y que todo se volvía comercial y exigente en un día, cuando es algo que debe darse siempre. True! Entonces pues, que no es que la pasara bien ni mal, simplemente era un día más. 

Y bueno, así continuó la conversación hasta que de la nada... ¿Qué te parece si salimos a caminar y llevo algo para picar y conversamos?... Y yo que soy bien huevo frito pregunté ¿me estás invitando a salir? Puta que soy bien lenta jaja pero porque no estoy acostumbrada a que alguien venga y me invite a salir (qué triste esta oración). Y sí, ¡me estaba invitando a salir! Algo muy casual, sin que sea "una cita-cita", ponerle cara al asunto y vernos en un sitio público donde podamos caminar un rato, sentarnos por ahí y conversar por unas horas. Y así quedamos. 

La mañana del 14.02.2022 fue mágica. Me levanté con una actitud distinta, no quería abordar este día de mala manera ni nada, solo quería pasarla bonito. Me sorprendió mi mejor amiga con un regalo, luego mi mejor amigo vino a verme con muchos dulces. ¡Sentí mucho amor! Me llevó a la oficina, vi a mis amigos, nos tomamos esas chelas y en el medio de tanta actividad positiva, estaba él escribiéndome, interesado en mí, ansioso por verme esa noche... Yo estaba aterrada, es la verdad. ¿Salir con alguien en San Valentín habiendo terminado una relación hace poquísimo tiempo atrás? ¿Estaré haciendo lo correcto? 

Llegó la hora, me mandó la ubicación del punto de encuentro y pedí mi taxi. Estaba más nerviosa que el carajo pero tenía clara una cosa en mi mente: ser siempre yo. No decir lo que pienso el otro quiere escuchar solo para caerle bien. Si soy rara, pues soy rara y si algo no me cuadra, me tengo que ir de ahí. No quería aparentar nada, realmente quería gustarle por lo que soy. 

Quienes me conocen, saben que soy la gordita de Carrusel; sí, la chibola romántica que sueña con vivir un cuento, una película romántica y si es un musical, mejor. Que me encanta la gileada old school, que me den la mano, los detalles, en fin... Cuando pensé en salir nuevamente, hablando de eso de ser honesta y transparente, pues si iba a salir, que sea como yo siempre quise, nada menos. Y todo lo que siempre quise en una cita-que-no-es-cita-pero-recontra-parece-cita, lo tuve esa noche. 

Comienza la música de fondo. Una chica camina por el centro de una plaza siguiendo la ubicación de su cita desde su celular. Al llegar, levanta la mirada y ahí está él, parado al otro lado de la calle en la puerta de una iglesia, esperando que los autos pasen y cambie el semáforo para cruzar. Ahí vemos en pantalla PARAMOUNT PICTURES PRESENT y mientras él cruza la calle sin quitarle la mirada, empieza nuevamente la música de fondo a intensificarse. Llega frente a ella y se abrazan como si se conocieran de toda la vida. En pantalla vemos el título de la película: San Valentín en Pandemia, ¡no mentira! Jajaja no se me ocurre título pero así fue puta madre, así fue... Hace mucho tiempo no sentía tanta calma en un abrazo, me sentí tranquila, feliz, relajada y lo mejor fue que sentí que él se sentía así también. 

Empezamos a caminar entre la gente buscando alguna banca para sentarnos. Era lindo, aún con la mascarilla puesta, todo él era lindo. Es lindo. La conversación era fluida, graciosa, no recuerdo exactamente qué tanto hablamos mientras caminábamos porque yo me sentía en una nube, flotando por la calle mientras él buscaba una banca. ¡Banca encontrada! Nos sentamos y me agarró de la mano, me hacía cariño. Yo solo pensaba que me sudaban las manos y qué rocheeeeeee, pero él me miraba tan bonito y me contaba cosas recontra interesantes, lo escuchaba atenta y era todo tan cómodo, repito como si nos conociéramos de muchísimo tiempo atrás. Todo fue muy fácil. 

Te traje una sorpresa. ¿De qué está hablando este chico? Se supone que en una cita-que-no-es-cita uno no lleva regalos o detalles. Y de la nada saca de su mochila un taper con triples. ¡Sí, triples! Un día me dijiste que te gustaban los triples entonces me acordé que seguro vas a tener hambre a esta hora y después de caminar entonces te los traje. INSERTE AQUÍ CARA DE AHUEVADA CON FONDO MUSICAL PAR FAVAR. "Un día me contaste que te gustaba..." Ay Diosito, no sé hace cuánto tiempo no escuchaba eso... Obviamente le agradecí, me reía nerviosaza, seguíamos de las manos y nos mirábamos riendo. Fue entonces cuando procedí a guardar los triples en mi cartera y me dijo que no, que los tenga en la mano, porque había otra sorpresa y que esa sí debía guardarla en mi cartera.

¿De qué estamos hablando, qué otra sorpresa? ¡Esta cita-que-no-es-una-cita está siendo increíble! No sabía qué hacer y no porque me sintiera incómoda sino porque me sentía abrumada de atenciones y no sabía cómo reaccionar a ello. (Nuevamente, qué triste esa oración.) Me pidió que cerrara los ojos y estire mis manos. Sentí una tela como corduroy. Lo primero que pensé fue en el overall de un oso de peluche, pero no creí realmente que hayamos llegado al punto de regalar un peluche solo por el valentines... Abrí los ojos y era una bolsa de tela y adentro tenía unos audífonos inalámbricos. ¿Te acuerdas que te pregunté por tus audífonos y me dijiste que tenías unos malazos? Bueno, te traigo los míos, para que cuando te mande canciones las escuches bien.

¿MESTASWEBEANDO? No sabía qué decirle, lo único que atiné a hacer fue a guardarlos para que no me los roben jajajajajajajajajajajajajaja. ¡Por eso me dijo que los ponga en mi cartera! Luego lo abracé fuerte y le agradecí. Y así nos quedamos un rato, abrazados sin decir nada, solo estando ahí los dos. 

Yo ya estaba a 10 céntimos de chapármelo pero no me sentía del todo segura, entonces nunca me quité la mascarilla porque sabía que corría el riesgo. Bueno, le dije para caminar un poco así que empezamos a dar vueltas por la plaza y las galerías. Me tenía de la mano y yo seguía flotando, algo así como un niño contento caminando con un globo en la mano, algo así. Llegamos a una esquina y mientras esperábamos el semáforo para cruzar me dijo ¡Mira la luna! Entonces volteé, miré al cielo y ahí estaba la luna llena gigantesca, hermosa llena de luz. Aquí empieza a sonar la música nuevamente, que sean violines esta vez... Y mientras me quedé tonta mirándola, él vino por detrás, me abrazó y me dijo al oído no sé porqué pero yo sabía que teníamos que pasar este día juntos. Entonces volteé a verlo y me lo chapé obviamente JAJAJAJAJAJA.

¡¿Cómo no hacerlo?! Ahí nos quedamos en esa esquina besándonos mil veces mientras la gente pasaba, cruzaban, vendían comida, en fin, el mundo avanzaba y nosotros solo estábamos ahí, siendo los dos sin que nada importe. Fue lo más romántico que me ha pasado en la vida. Esa esquina de República Dominicana con General Garzón será por siempre el spot de mi película romántica, de mi san valentín perfecto, de mi chico de los triples. 

Al rato pedí mi taxi, guardé mis triples, nos dimos un beso y tras el "avísame cuando llegues", nos despedimos. Ahí es cuando en la pantalla aparece la palabra CONTINUARÁ... Suena la música de fondo, sale Fátima Yataco y al costado mi foto comiendo un triple en la cocina... Sale "El Chico de los Triples" y una foto suya comprándolos, luego salen los créditos con un agradecimiento especial a la Municipalidad de Jesús María... y termina la película.  

Gracias por ese inolvidable 14 de febrero, mi eterno chico de los triples. 



domingo, 6 de febrero de 2022

Yo te prometo lo siguiente


No estoy embarazada, tampoco he tenido una pérdida; simplemente hoy quiero dedicarle esta aventura a mi futur@ hij@, a quien vengo esperando toda mi vida y que sé, cuando sea el momento correcto, podré conocer.

Todo comenzó hace más de 1 año y medio una noche en mi primer hogar. Estaba con "tu papá" echada en la cama conversando de los problemas que tenía porque mi anticonceptivo estaba agotado. Entonces, aprovechando el tema de la visita al ginecólogo lo miré y le pregunté ¿tú quieres tener otro hijo? ¿uno conmigo? y su respuesta afirmativa simplemente iluminó mi vida. Esto era serio entonces, nadie habla de un futuro así solo por las huevas. Ese día, comencé la aventura para ser tu mamá. 

Cita con el ginecólogo, exámenes de sangre, nuevos anticonceptivos para ver cómo mi cuerpo reaccionaba, ecografía y una listita de pruebas... sin mencionar la obvia tarea de BAJAR DE PESO. Nada va a funcionar si no bajas de peso; si tú sales embarazada ahorita corres un alto riesgo porque tienes obesidad y problemas de azúcar, no podemos arriesgarnos. -¿Y cuánto debo bajar?- Primero llega a los 2 dígitos y te hacemos nuevamente exámenes, luego, por lo menos, debes bajar hasta 80 kilos. 

¡Tenía que bajar más de 30 kilos por la puta madre! Bueno, ¿a la mierda, no? Si es lo que quiero, si es por mi salud y tu salud pues me puse en marcha, además por la pandemia me había subido también y tenía cero movimiento entonces este era el momento preciso. Ya había sacado mis cálculos: lo que me iba a tomar bajar (que ya sabía no sería rápido), un tiempo para viajar a Disney sola (perdón, hij@ pero sé que tus primeros años no podré ir pues jaja), para ahorrar y poder darte una vida decente y claro, un tiempo para disfrutar mi relación, para vivir juntos y seguir cumpliendo algunos sueños en paralelo. Así que me dije, para fines del 2022 yo ya debería tenerte en la panza. 

Los nuevos anticonceptivos no funcionaron, la regla se me irregularizó más y mi cuerpo era un desastre. A ver, ¿por qué usaba pastillas si quería salir embarazada? Porque sin ellas la regla no me venía, a causa del sobrepeso y la resistencia a la insulina. Entonces, como ya estaba en un peso un poco más seguro, el médico me quitó todas las pastillas para ver si mi cuerpo funcionaba normal. Era un cambio hormonal duro, después de más de 5 años usando las pastillas. Solo faltaba un poco más, más esfuerzo, más dedicación, más compromiso para bajar esos 20 que me faltaban.

Meses después, una noche en casa de "tu papá", estábamos hablando de ti, de cómo serías, si sacarías sus ojos verdes... Decíamos "seguro va a ser morenit@ y gordit@. Seguro va a ser un cague de risa, seguro va a gustarle bailar..." Esa noche reímos mucho, ¿sabes? Pensábamos en cómo te íbamos a llamar. Yo quería Cristobal pero él decía que era nombre de blanco jajajaja. Esa noche soñé mucho contigo.

Tuvimos momentos complicados, no solo por la coyuntura del país y el mundo, momentos de mucha incertidumbre pero donde yo creía que el amor podía superar todo. Volví a subir de peso, me deprimí, me atacaba la ansiedad. Le pregunté varias veces ¿tú de verdad quieres esto? ¿Qué quieres conmigo? Y siempre, siempre, todo apuntaba a que cada promesa se cumpliría y tú llegarías como habíamos planeado. Entonces ese día elegimos tu nombre y te empezamos a llamar así. No te digo cuál fue porque ¿ya para qué? Seguro el que tienes cuando leas esto, debe ser mucho más bonito je.

Y bueno hij@, hoy esta relación se ha acabado, pero esta aventura es para prometerte 3 cosas como mamá, como persona:

  1. Prometo darte un padre que sea leal y fiel, que sea honesto y que realmente nos valore. 
  2. Prometo ser una madre que se quiere y busca siempre su estabilidad mental, para poder cuidarte sanamente.
  3. Prometo esperar, no apurarme, no buscar por buscar. O sea, prometo cumplir las otras 2 promesas no matter what. 
Por lo pronto, seguiré con lo que me toca, porque mi deseo de tenerte no se acaba solo porque esta relación terminó, eso sigue, porque es mío. Así que hijit@, me voy a comer mi fruta y hacer ejercicio para que, cuando ya de verdad sea el momento, llegues tranquil@ y sin problemas. Desde ya te amo, tu mamá. 

PD: te dejo esta canción All I Have To Do, Is Dream

domingo, 21 de noviembre de 2021

Perrito comprado en cuotas


Póngalo a dos cuotas por favor.
Eso le dije al veterinario cuando decidimos que Axel sería nuestro perrito. Hace 13 años yo estaba en una relación y se nos metió en la cabeza esto de tener un perro de los dos. No vivíamos juntos, es más, nuestras casas quedaban relativamente lejos. Se suponía que nos íbamos a turnar al perro durante las semanas y, como siempre estábamos juntos, no habría problema alguno. 

Cuando llegué a mi casa y le mostré a mis papás al perrito de frente me dijeron "aquí no se va a quedar". Esa es la típica oración de los padres, ¿no? Y después los ves jugando chochos con el animalito. Este caso fue igual pero se resistieron bastante, ¡no fue una batalla fácil de ganar! Pero primero, volvamos al momento de la compra millonaria...

El día que tomamos la decisión de comprar el perro hicimos un tour por las veterinarias de San Borja, queríamos ver un Pug aunque yo no estaba muy convencida de esa raza. Había tenido Cockers toda mi vida y quería seguir con ellos, pero mi ex insistía en el Pug. Cuando por fin encontramos una vet con un lomito así, pues no hubo conexión alguna. Ni caso me hizo el perro, mucho menos a él... así que empezamos a buscar otras opciones. De frente el vet me trajo a esta cosita negra con marrón con ojos de asustado. "Es un Jack Russell, como el perrito de la película 'La Máscara'; activo, inteligente, buen compañero". Lo primero que dije fue ¿esa raza no es blanca con marrón claro? "Sí, pero éste es otro tipo". En ese momento no pude darme de cuenta de la estafa -era obvio que era cruzado- porque en lo único que me fijé fue en cómo su colita se activó al mirarme. Fue flechazo, no me quito esa imagen de la mente. Nos miramos, nos besamos, nos enamoramos; fue instantáneo. 

¡Nos lo llevamos! ¿Cuánto cuesta? "Está a buen precio, solo 90 dólares". Yo solo saqué mi tarjeta de crédito y le pedí que lo pusiera a dos cuotas jajajaja porque moría por un perro pero estaba misia y mi ex solo puso la buena voluntad para algo que se suponía era de los dos. Y así llegó Axel (Rose) a mi vida, bautizado como uno de nuestros cantantes favoritos pero con la E bien puesta.

¡Entonces! Esa tarde llegué a mi casa y el pequeño no fue bien aceptado... por unas semanas estuvo en ambas casas hasta el día en que mi ex dijo "aquí ya no puede quedarse". ¡¿QUÉ?! O sea, el perro era de los dos SUPUESTAMENTE y ahora no tenía dónde quedarse. Mis papás también dieron el rotundo no y yo no sabía qué hacer. Lo tuvimos un tiempo a escondidas y luego la relación se terminó; también fue obvio que yo me quedaba con el perro porque, a ver, ¿Quién lo compró? ¿Quién lo pagó? ¿Quién siempre fue la que buscó la solución de la vivienda? ¡Ese perro siempre fue mío! 

La mamá de mi sobrina Alejandra, en un acto de solidaridad, me dijo que se quedaba con Axel así que mi cachorro se fue a vivir con su prima... Me lo devolvieron a los 2 días... El pobre perro no dejaba de llorar y, en sed de rebeldía, rompió toda su cama. Mis papás se sintieron mal y me dijeron que podía tenerlo en casa, porque además yo estaba con una depresión muy fuerte por la ruptura, entonces necesitaba a mi perro cerca. 

Su carita cuando entró a la casa y me vio. ¡Era solo un cachorrito! No tenía ni 1 año, pero entró a la casa disparado y se sentó en la puerta de mi cuarto, no le hizo caso a nadie y estaba tan emocionado que ni cuenta se dio que yo estaba parada afuera para recibirlo. A penas nuestras miradas se encontraron, el amor incondicional se hizo presente y nos metimos felices a mi cuarto a jugar en la cama. Ahí fue cuando cambié de veterinaria y en la nueva me dijeron "Sí sabe que su perro es cruzado, ¿verdad?" ¿Cómo así que cómo fue? JAJAJAJAJA. Ahí confirmé la estafa y comprobé que mi jabalí era cruce de Jack Russell con Beagle, por ello los colores negros y marrones. Pero qué chuchaaaaaaa, mi perro era único y especial... ES único y especial.

Y así vamos por la vida juntos siempre de la mano-pata... es mi perrito salvador. Me dio calma durante mis peores momentos de ira, se quedaba pegado a mí en mis depresiones, dormía sobre mi pecho durante los ataques de ansiedad más intensos. Nunca me dejó sola. Siempre me trajo alegrías. 

Trece años han pasado y aquí estamos, un poco más lentos y gordos los dos jajajaja pero más sabios también y con un amor inacabable. ¡Definitivamente la mejor compra que hice! Mi perrito a cuotas, mi perrito salvador. 

lunes, 8 de marzo de 2021

La Mujer Siempre Pierde

Estábamos sentados en la mesa almorzando en familia. La típica conversación: lo que pasa en las noticias. "¿Viste esa chica que la mató el marido?" "Mira, embarazada con 3 hijos y ahora el marido la deja. ¿Qué va a ser de esa muchacha?" "Si no estudian, con la justa terminan el colegio y ya las casan y se llenan de hijos." Terminando así el almuerzo con una conclusión: la mujer siempre pierde. Yo tenía menos de 10 años y quien afirmaba esto en casa, por más increíble que suene, era mi mamá. 

Eso fue lo que siempre escuché mientras iba creciendo; la mujer siempre pierde... Inconscientemente yo estaba destinada a perder; todo lo que logre en la vida sería en vano, porque al final, siempre perdería. Si me casaba seguro mi marido me dejaría, si lograba un trabajo seguro no llegaría lejos, si tenía hijos seguro me tratarían mal y me dejarían sola. Nada de lo que yo me propusiera hacer en esta vida tenía sentido, ¡siempre iba a perder entonces, what's the point?!

Pero en paralelo, algo raro pasaba en casa. También me decían que yo era muy inteligente y tenía mucho talento, que podía lograr lo que quisiera, ser lo que quisiera. A ver mano, ¿qué chucha pasa acá? Jajaja no puedes decirle a una niña que está en su naturaleza fallar pero también motivarla a hacer más cosas. Entonces así siempre crecí, celebrando a medias los logros, encontrándome con la desilusión al final del camino. 

Cuando empecé a ser más madura y consciente de la vida, sobre todo de las sorpresas que te da la vida, me di cuenta que yo sí podía lograr cosas -y acá viene un punto muy interesante- laboralmente yo sobresalía, en las clases yo sobresalía, cualquier grupo donde estuviera siempre yo tendía a liderarlo. ¡Entonces yo sí podía lograr cosas, yo sí podía triunfar! Y a lo largo de ese camino una idea iba entrando a mi cabeza, sembrada por mi entorno... Fátima lo puede hacer porque tiene huevos. Fátima lo logrará porque tiene testosterona. Fátima lo va a conseguir porque ve las cosas diferente: las ve como un hombre.

Conclusión: soy mujer pero logro el éxito porque tengo cualidades de hombre. ¡Qué buena payasada! Pero, ¿saben qué? Yo decía lo mismo. Es que claro esa era la única explicación, si las mujeres no pueden pero yo soy mujer y puedo, entonces es porque pienso como hombre, estaba "clarísimo". Una vez un equipo hizo la advertencia que ellos necesitaban alguien con mucha fuerza y que preferían tener un hombre en vez de una mujer, mi jefe de ese entonces dijo "pero Fátima ha sido estibador en vidas pasadas" porque claro, mi peso/tamaño también se relacionaba a algo masculino. ¿Yo qué hice? Me reí.

Pero llega un punto en el que no te da risa. Llegué hasta a hacerme análisis de testosterona porque algo malo había en mí, no podía ser una "mujer normal" porque iba en contra de lo que estaba establecido para mí: PERDER. ¡Qué tal daño! ¿Y saben cuándo empecé a pensar diferente? Cuando cambié de ambiente.

Tuve la oportunidad de tener dos jefas en mi vida, que marcaron mi camino completamente: la primera era la típica jefa exitosa que vemos en las películas; dura, sarcástica, estricta, dominante, por encima de los demás. O sea una Miranda Presley. Pero eso era para afuera, era la careta, la imagen o el papel de la jefa superior. Yo la conocí y era bastante sensible, amorosa, preocupada por el resto... Yo pensaba, ¿por qué no ambos? ¿Por qué seguir con esa imagen? Porque así tenía que ser en ese ambiente. 

Mi otra jefa fue todo lo contrario. Me escuchaba siempre, nunca se burló de mis ideas, me daba herramientas para potenciarlas, me mostraba referencias, conversaba conmigo. Todos la respetaban pero no por miedo a que los bote, sino porque la admiraban; confiaban en su capacidad y no, no era porque tenía cualidades de hombre. Ahí aprendí que solo uno mismo se pone los límites, las trabas. Una misma es quien se caga sola. Y así fui conociendo a mujeres increíbles que lideraban pero nunca se sentían superiores al resto, mucho menos ante otras mujeres; conocí mujeres que querían ver a otras mujeres triunfar. 

Pero lo importante de cada situación era el ambiente. En un ambiente tóxico no importa quién seas o lo que hagas, siempre habrá esta rivalidad de géneros y estrés por querer demostrar que una mujer puede, así sea de la manera equivocada. Cuando estás en un ambiente donde todos te tratan por igual, sobre sales por quien tú misma eres y obtienes respeto por eso. 

Todavía sigo diciendo a veces que tengo huevos, pero es más por diversión. En grupos de hombres me sentía igual pero por esa idea errónea de "es que estamos entre hombres"... Ahora, me siento igual porque nuestras capacidades son iguales, nuestros objetivos son iguales y nuestras ganas, son iguales. Soy una mujer, en un puesto de liderazgo, en una empresa trasnacional, haciendo cosas importantes junto a 8 hombres talentosísimos. Y somos un equipo grandioso. ¡Qué orgullosa estoy! Hasta "se me para" de la emoción... jajajajajaja 

¡Siempre hacia adelante, mujeres! Que el mundo cada vez está más listo para vernos triunfar. 

domingo, 27 de septiembre de 2020

I'll Never Go Back To Georgia

Era el verano del 2010, no nos habíamos visto después de un montón de tiempo pero, como siempre, parecía que no era así y que el día anterior nos habíamos encontrado en la universidad y nos reíamos de las locuras que hacíamos en mis fiestas de cumpleaños. El tiempo nunca pasa para nosotros, nos vemos más viejos -sobre todo tú- pero todavía nos sentimos como dos chiquillos aprendiendo a fumar.


Fue el primer martes del año, insististe para que salgamos a bailar. Eso de producirse para ir a una discoteca no es lo mío, me dijiste que no era nada fichón, que bailaríamos salsa en un lugarcillo de Barranco y que, además, conocería a tu grupo de amigos.¿Salsa? ¿Barranco? ¿Nuevos amigos? Ufff, no... Siempre fuimos tú y yo solos, ya de por sí la idea de salir con otras personas me tenía nerviosa. Para variar terminaste convenciéndome y manejé hasta tu casa, hice lo que pude con la producida. Nos subimos a tu carro y pasamos como movilidad escolar por la casa de cada uno de tus amigos y una vez el auto lleno, nos fuimos a bailar.

Mientras escuchábamos algunas salsitas como para calentar, tú te encargabas de contar nuestra historia a los amigos; "nos conocemos desde los 10 años", "No, es desde los 11", "Siempre me equivoco, y ella siempre me corrige". Así era la dinámica, tú siempre contarías la historia mal porque sabías que yo diría que es una total mentira y empezaría un relato verídico. Luego contabas una que otra historia vergonzosa para mí y después de las interminables carcajadas, contabas quién era, qué hacía, siempre echándome más flores de las que merezco. Entonces nos mirábamos, sonreíamos y seguíamos el camino.

Llegamos exacto para la tocada en vivo. Tú, para variar, entraste primero con la mirada en alto y el pecho inflado. Seguro, sonriente, ganador. Yo detrás de ti palteada y mirando a todos lados. Por la derecha las chicas regias brindando con Red Bull, por la izquierda los chicos llenaban la barra pidiendo chela y más allá, la cola interminable del baño. Volteaste a ver si estaba viva y yo solo me reía de nervios, ¡no estaba en mi ambiente! Entonces me agarraste de la mano y cruzamos el mar de gente, tú saludando a todos, yo tratando de no tropezarme. Al fondo, detrás de todo el humo del Dragón, estaba la orquesta, lista para empezar tremenda fiesta.

Chelas van, chelas vienen. Prendo un cigarro y trato de no parecer un bicho extraño en el lugar. Los amigos eran súper divertidos y resultó que eran ellos los ansiosos por conocerme. Tú siempre presentándome llena de flores y adjetivos calificativos que exageran mi persona. Nos reíamos, tomábamos cada vez más, recordábamos y con cada canción noventera gritábamos "¿Te acuerdas?" Y brindábamos por eso único que tú y yo tenemos.

La hora de la verdad llegó. Me agarraste nuevamente de la mano y me llevaste al centro de la pista, justo frente a la orquesta que ya estaba saludando a todos. ¡Ahora resulta que también los conoces! Te saludan, me saludan y empiezan los timbales a marcar el ritmo. Hay un grupo de chicas en slaps, faldas largas de colores y bividís que se mueven como locas balanceando las dos chelas que tienen en las manos. Me di cuenta que todos estaban vestidos "relajados" y que nadie me miraba ni estaba interesado en mirar mi ropa. Respiré, me sentí más tranquila pero miro a las chicas bailar y no tengo idea de cómo hacerlo. Sé bailar, pero no salsa, mucho menos dura. El ritmo aumenta, la gente está hipnotizada bailando, empieza a aumentar el güiro marcando el tiempo y la voz aceitosa del cantante suelta un rugir que a todos vuelve locos. Se volvió una orgía musical ese pequeño salón. Tú detrás de mí bailando y diciéndome cosas al oído que no puedo ni entender. Yo; parada inmóvil.

No tengo idea de cómo se baila esto; te dije ya un poco mareada y riéndome al ver que era la única chica adelante que no bailaba. Te reíste pero sin burlarte de mí y me tomaste de la cintura, balanceándote de un lado a otro despacio y de pronto, empezamos a bailar. Tu guayabera amarilla semi abierta me mataba de risa, parecías un tío cubano con su vaso de ron piropeando chiquillas que pasan por la puerta de su casa... y poco a poco me daba cuenta de que ya levantaba los pies del piso, ya dábamos vueltas, ya bailaba con los ojos cerrados.

A las 3 de la mañana llegó la hora de irnos. Fuimos despacio por la Vía Expresa mientras yo fumaba y no dejaba de hablar sobre lo chévere que la había pasado. Por más que estuvimos horas escuchando salsa, pusimos más música en el carro y tú feliz me contabas la historia de cada cantante, de cada canción. Me hacías entender los tiempos, contabas los pasos, los puentes, los instrumentos. Yo estaba en mi gloria.

Y así nos pasamos todos los martes del verano del 2010. Yo manejaba a tu casa, salíamos en tu carro, recogíamos a los amigos y nos íbamos a bailar salsa durísima hasta no poder más. Cada vez yo bailaba mejor, cada vez nos reíamos más, cada vez todo era más bonito. Luego "se acabaron las vacaciones" y volvimos a la vieja rutina. Nos alejamos, nos reencontramos, nos volvimos a alejar, nos volvimos a encontrar. Cada vez mejores, cada vez con más sabiduría. 

Han pasado 10 años y todavía puedo cerrar los ojos y verme ahí en el Dragón, al centro de la pista, bailando y cantando con Cheo nuestra canción favorita "El Pito". Felices 25 años de amistad, recuerda siempre que I'll never go back to Georgia, I'll never go back. 

jueves, 23 de julio de 2020

Cuando pase el tren

Hace un tiempo que vengo pensando bastante en mi ansiedad. Algunos días la pendeja pasa a saludarme. Se asoma a joderme la paciencia un rato. Es difícil vivir con ansiedad y ha sido aún más difícil poder manejarla durante esta cuarentena.

Pero me he concentrado más en pensar lo afortunada que soy de tener un buen sistema de apoyo. Muchas veces he hablado sobre los entornos tóxicos; las relaciones, las amistades, la familia... cualquiera que te rodee y no te aporte, ¡o encima que no te aporte, te joda! Hablé ya muchas veces de limpiar a la gente, de no tener miedo de decir no quiero esto, no tener miedo de irte. Pero luego, ¿con quiénes te quedas? Y ahí siempre, siempre, pienso en mi familia, mis amigos y mi flaco.

Tengo un team que ufff... ¡sí que la han sufrido conmigo! Son de esos que se turnan para "monitorearte" cuando no tienes un buen día, que te llaman, te escriben, te pasan memes, le dan like a tus Tik Toks (después del bullying necesario). No te juzgan, te escuchan pero sobre todo, están ahí antes, durante y después. 

Una vez en una reunión salió el tema de la ansiedad y un tipo dijo ¿pero qué es ansiedad, qué sientes? ¿no puedes simplemente animarte? ¡Ah bueeeeeeeeeeeeeee! ¡Animarme! No se me había ocurrido... imbécil. Y por ahí la gente trataba de explicar qué era, cómo se sentían. Yo escuchaba, pero me dejó la duda de cómo explicarle a alguien cómo me siento, cómo hago que los demás al menos puedan hacerse una idea de cómo estoy.

¿Alguna vez han vivido frente a una estación de tren? Yo no, jajajaja pero estaba viendo una película donde un tren pasaba obviamente a gran velocidad frente a una casa y la sacudía por completo, como un fuerte temblor y todos dentro tenían que simplemente sostenerse y esperar. Así es cuando tienes ansiedad. Hay cosas que la empeoran, cosas que tú sabes que pueden desencadenar en un ataque de ansiedad, por ejemplo el trabajo, esperar una noticia, comenzar algo nuevo, no tener una respuesta de algo, en fin... pero muchas veces la ansiedad solo llega. Estás bien y de pronto, ¡buenasssssssss! Llegó a joder y te desestabiliza, esa es la palabra, la ansiedad es ese tren de mierda que viene a velocidad y tú eres la casa que se vuelve inestable, que se mueve de un lado a otro, que no está quieta, que se puede destruir en cualquier momento y no puedes hacer nada, NADA al respecto. Y de ahí... el tren se va y tú vuelves a estar estable.

Una amiga muy cercana me preguntó hace unos días ¿qué puedo hacer para ayudarte cuando tienes ansiedad? Y no solo me acordé del tren, sino de quiénes estaban dentro de la casa; cómo se abrazaban, se daban la mano, se alentaban y solo esperaban, esperaban que pase el tren. Y así es mi nuevo entorno; ahí están conmigo solo esperando que pase, sin decir algo, solo están. Me abrazan, me dicen ya va a pasar, me recuerdan que respire, me hacen reír, me distraen y solo están aguantando conmigo hasta que pase el tren. ¿Ven qué importante es tener a GENTE SANA EN TU VIDA?

Anoche pensaba en una amiga que no la está pasando bien y me pregunté si ella tenía a alguien que le diera la mano cuando pase su tren. Espero que sí y si no, solo quiero que sepa que la entiendo y que aquí estoy, y en general a cualquiera que sienta que su día no está tan bueno, aquí hay alguien que los acompañará cuando pase el tren. Algunos demorarán 5 minutos, media hora... otros tal vez años, ¡pero ánimo! Porque va a pasar y todo va a estar bien.