martes, 27 de mayo de 2014

Prioridad vs "Prioridad"

Hace un año aproximadamente, camino al encuentro de una hamburguesa, un amigo me dijo "Cuando de pronto te conviertes en la prioridad de alguien... todo cambia" Seguro en ese momento respondí que sí, que era cierto o sonreí o de repente le dije que no interrumpa y seguí hablando. No recuerdo qué pasó luego, pero ahora, tanto tiempo después, me pongo a pensar en el hecho de convertir a una persona en tu prioridad.

<<Prioridad: preferencia de algo respecto de otra cosa precisamente en cuanto es causa suya, aunque existan en un mismo instante de tiempo>>


En otras palabras y llevándolo al contexto de esta nota, es cuando estás super cansada y piensas solo en dormir pero te llega un WhatsApp de él y te abres los ojos con lo que sea con tal de contestarle. Es cuando dices que no a todos tus amigos si quieren salir o a tu familia si quiere estar contigo porque él necesita que lo ayudes con algún trabajo y antes que termine de pedírtelo ya le dijiste que sí. Es cuando no puedes más con la sed pero él te pide el último sorbo de agua y se lo das. Luego te mueres deshidratada claro, pero él se salvó, porque "él es prioridad" 

Obviamente en el momento en que este amigo me dijo eso fue porque alguien me había convertido en su prioridad; me escribía todo el tiempo, si me sentía mal llamaba las veces que eran necesarias para comprobar mi mejoría, buscaba la forma desesperada de hacerme reír, cumplía cada absurdo capricho, aceptaba cada lágrima manipuladora y cada insulto injustificado. Yo era su prioridad. 

Y luego el tiempo se encarga de matar la primavera; mueve las hojas en el suelo que dan la bienvenida al otoño y al final... todo queda vacío. Llega el frío, llega el calor; y de pronto, los vientos soplan nuevamente y oh sorpresa... llega aquel que te empieza a joder la paciencia. Maldito viento que vino en contra, que se burló de las veces donde yo me burlaba, que me saca en cara todos los caprichos absurdos, todas esas lágrimas manipuladoras. Maldito viento que me puso última en tu lista. Que me puso última en mi propia lista, porque claro, tú ocupaste todos los espacios. Maldito viento... hermosa, asfixiante, enfermiza y gloriosa prioridad. 

miércoles, 26 de marzo de 2014

El poder del #Hashtag

Columna publicada por el diario universitario Tu Campus

Parece que está de moda utilizar etiquetas en todos nuestros mensajes, incluso, muchas veces los usamos fuera de redes sociales, sólo porque así lo hacen todos. #NoMeDigasQueNuncaLoHasHecho. ¿Pero entendemos realmente cómo funcionan los hashtags? Las etiquetas no sólo nos sirven para filtrar un tema, crear tendencias o comunidades; también nos sirve para buscar información con exactitud y ver qué publican otros usuarios sobre el tema que estamos investigando.

Llevemos este caso a la coyuntura mundial y analicemos la situación en Venezuela. ¿Cuántos hashtags puedes identificar? #VenezuelaReporta #SOSVenezuela #DaleUnChanceALaPaz son las principales tendencias y esto se ha convertido en una acción necesaria del pueblo para contar lo que sucede día a día en su lucha contra el gobierno actual. Sobre todo los estudiantes, ante la limitación de información que se comparte con el mundo, utilizan Twitter para informarnos, se convirtieron en agentes de información, reporteros ad honorem.

Para periodistas o estudiantes en investigación, el sabio uso del hashtag es un arte porque si sabemos qué tendencia seguir o cómo crear y viralizar una de ellas, tenemos la información en nuestras manos. ¿Qué importante es ser el primero en informar no? Si no tienes una cuenta en Twitter, te invito a que abras una ahora, explores mucho más esta herramienta básica para la búsqueda de información, creación de contenidos y por qué no, seguir a tus personajes favoritos.


¡Un abrazo fuerte a todos los que trabajan en TuCampus en este primer aniversario! #FelizAniversario #MediosDeComunicacion

¡No mires atrás!

Crónica publicada en Revista Gente Edición Especial Aniversario Marzo N° 1586

The Walking Dead llega a su cuarta temporada y los “walkers” limeños nos invaden

¡Ya sé cómo defenderme de un ataque zombie! Me dijo la hija de una amiga mientras impedía que entre a su casa hace un par de semanas. Con mi típica levantada de ceja pensé Oh Dios mío, otra víctima de la serie The Walking Dead y es que nunca comprendí el afán de la gente por verla. En el aparador del televisor estaban todas las temporadas juntas y preparaban ya una maratón para estar listas para el estreno de la cuarta el 10 de febrero. Qué más daba ver un capítulo mientras cuidaba de la pequeña.
Bastaron unos minutos para que me declare oficialmente una walker y me uniera a la comunidad más grande en Lima que cuenta con 35 mil seguidores en Facebook (The Walking Dead (Perú)) Pero investigando la página me choqué con mi triste realidad ¿Qué es ser una walker? Conversando con Jonathan Aguilar, administrador del fan page, llegué a entender que no basta con sólo ver la serie esporádicamente o que te guste el género zombie; ser un walker significa dos cosas: o llenas tu casa de armas, comida, medicinas y un plan de contingencia; o sales a que te muerdan y convertirte en un zombie de verdad.
La idea de un ataque zombie me parece un poco utópica y extrema. Sin embargo, el impacto social es tan grande que existen personas llamadas preppers que realmente creen que ocurrirá una catástrofe mundial –de diversa índole- y que deben tomar las medidas necesarias para sobrevivir. El escritor Max Brooks en su libro Zombie – Guía de Supervivencia explica a detalle cuáles son los pasos a seguir y armas necesarias. No se le puede atacar a un zombie en cualquier parte del cuerpo ¡Claro que no! Y tampoco podemos confiarnos de las armas de fuego. Debemos ir a la cabeza y si se la cortamos, mucho mejor.
Si bien la violencia es un tema controversial y constantemente vemos en las noticias jóvenes o hasta niños que atentan contra otros influenciados por películas, series, video juegos o comics; encontré bastante interesante la postura del walker ante una invasión. Vamos a ponerlo de esta forma: un zombie está muerto, entonces ¿Qué más da matarlo? Es el villano ideal. No hay remordimientos, no te enfrentas a ser juzgado, todos tienen una meta: matar al enemigo y eso “no se ve mal”.

Pero si nos centramos en el lado humano y bajo los sentimientos que tenemos en el fondo ¿Qué pasaría si es un ser querido el zombie? Es una posición complicada eso de no saber de qué lado estás; si tu esposa te ataca ¿Mueres con ella, te conviertes o sobrevives terminando con su sufrimiento? “Muchos a veces nos dejamos llevar por todo lo malo que nos ofrece la vida, a veces hacemos daño a los demás, por cosas que nos pasan en nuestra infancia” Me explicaKarla Milla B, administradora de la comunidad The Walking Dead Perú Fans.
¿Podríamos de repente asociar zombie con jefe abusivo, compañeros de trabajo traidores, bullying en los colegios o una novia obsesiva? Jonathan me explica que todo en la vida cuesta, es una batalla, un enfrentamiento, un ataque zombie y todos somos sobrevivientes en la lucha constante de nuestros objetivos. Y es que por fin entendí el afán de los walkers, el éxito de TWD; la identificación social con el televidente que siente, cada día, que es un sobreviviente.
Estemos atentos entonces walkers limeños para el evento de cierre de la cuarta temporada el 30 de marzo con maquillaje zombie, merchandising, exposiciones y obviamente, la proyección del último capítulo. Cierren sus puertas, guarden comida y prepárense.

viernes, 14 de febrero de 2014

¡Alerta! La hermanita menor quiere jugar.

Ser la última de seis hijos no es fácil, sobre todo cuando tus hermanos te llevan muchos años de diferencia. Mis pobres hermanos mellizos, que me llevan sólo ocho años, fueron los que más sufrieron con mis juegos de Barbies y la cocinita. Cuando yo tenía 5 años, los mayores tenían 21, 20 y 18 entonces por obvias razones no querían jugar conmigo. Pero los mellizos tenían 13, lo que significaba, que por "dedocracia", les tocaba jugar conmigo.

Yo era insoportable. Bueno, creo que a veces todavía lo soy ¿No? Entraba corriendo al cuarto de ellos y me tiraba en la cama con mi overall de jean, mis zapatillas de Punky Brewster y mis colas horrendas... ¿Qué hacen? era la típica pregunta odiosa que les hacía y ellos, volteando los ojos, decían "Queti". Entonces, el drama de la hermana menor choteada llegaba y en la casa se escuchaba su dolor a viva voz... ¡Mamá! y las lágrimas corrían por mis cachetes gigantes mientras preparaba el paso para aterrizar en los brazos de mi madre comprensiva que les gritaría por molestarme. Pero como son mellizos, se organizaban para detener mi escape; uno en la puerta y otro atrás jalándome del overall. No digas nada negra odiosa. Y como arte de magia, mis lágrimas se convertían en una risa malévola, manipuladora, chinchosa a la potencia máxima. Y siempre terminaban contándome realmente lo que estaban haciendo.

Sin embargo, todo en esta vida tiene un precio y siempre terminamos pagando caro. Era tan espesa que ellos tuvieron que idear un plan para librarse de mí. Cada vez que yo les preguntaba si podía jugar con ellos me decían Ya, pero nosotros jugamos a las peleas. Yo molesta les decía que no, que teníamos que jugar con mis Barbies o ir al parque a montar bicicleta y ellos, atrincherados en el sillón, repetían una y otra vez... Nosotros jugamos a las peleas. Mis llantos ya no funcionaban, mi mamá estaba harta y me decía que no moleste, mi papá les gritaba y luego se cagaban de risa los tres de mí. Era un complot.

Un día me armé de valor y decidí jugar a las peleas con ellos. ¿Qué era lo peor que podría pasar? Los ojos de Martín brillaron cuando les dije que sí quería jugar. Mi hermano Pepe se sobaba las manos y contenía la risa. Los dos se pararon y literalmente... me sacaron la mierda.

¡Mamá! Se escuchó nuevamente por toda la casa. ¿Qué dijo mi madre? Para qué te pones a jugar a las peleas pues. No era justo, yo quería jugar con mis hermanos y ellos me abollaban de la peor manera. Ustedes me conocen, ¿Creen que yo iba a dejar eso pasar? ¡Jamás! Entonces al día siguiente volvía, valiente, decidida, odiosa. Y un día me dijeron que ya no jugarían nunca más conmigo porque yo siempre lloraba y los acusaba con mi mamá; complot N° 2. Yo les juré que no diría nada y que sería valiente como ellos -claro pues, qué les iban a doler mis golpecitos ridículos- y la única condición que pusieron para que me dejaran jugar era no llorar y yo acepté.

En silencio, apretando mis ojitos llorosos, aguantando el dolor y las náuseas, yo aguantaba las dobladas de brazo, los puñetes, jaladas de colitas, apretadas de estómago y puestas de cabeza. Cuando veían que ya no daba más me dejaban darles unos cuantos manotazos y después volvían al ataque. Una vez terminado el juego, donde obviamente yo perdía, me iba a mi cuarto a sobarme callada mientras los inmundos se reían en la sala.

Esta crónica no es para hablar de maltrato infantil, de bullying o de abuso, es para recordar esas historias que te marcan la vida y que ahora, cuando nos sentamos en la mesa familiar todos viejos y gordos, morimos de la risa recordando mis colas horrendas y las sacadas de mierda que me daban. Mi mamá dice que no se acuerda de eso, mi papá se ríe calladito y luego dice Era más odiosa la morena

Todavía cuando me ven en la cama se tiran encima mío, me tiran un puñete en el hombro (sin respetar que tengo uno malo) o me jalan el cabello para "comprobar si tengo extensiones o no". Yo siempre seré su hermanita menor la odiosa, y ellos serán siempre mis hermanos mayores a quienes idolatro. Y siempre, pase lo que pase, siempre querré jugar a las peleas con ellos. Feliz cumpleaños hermanos mellizos. Más tarde los llamaré para preguntarles ¿Qué hacen?


domingo, 11 de agosto de 2013

Amiita Sessy te ha agregado como amigo

El otro día estaba en plan H mientras esperaba que unos videos terminaran de renderearse así que decidí meterme a navegar por las páginas locas de Facebook. Una vez tomada esta decisión me llegó la solicitud de amistad de una niña (porque es menor de edad) que no conozco ni tampoco tengo amigos en común, con un peculiar nombre: Amiita Sessy. Era inevitable, tenía que entrar a ver el perfil de esta señorita.

Lo único que tenía como material público era una interminable lista de páginas para adultos con nombres como Sexo por Inbox, Colegialas Peruanitas Ardientes, 100% Chicas Positivas. Lo dejé ahí no más, no quise ahondar más en el tema y no es que quiera cerrarme al hecho de que estas cosas existen, sólo que sentí que simplemente era lo incorrecto. La pregunta es: ¿Por qué existen?

Si bien he sido adolescente -hace muy poco- creo que la diferencia entre las chicas del '97 y las de ahora es abismal. Mis papás (ambos) me iban a recoger de las fiestas a las 11pm, suerte era si mi papá en un acto de caridad me recogía a las 12. A veces le rogaba a mi hermano mayor para que me recoja a la 1am y después tenía que ser su esclava por una semana. La última vez que mis papás pasaron por mí yo tenía 21 años y fue cuando compré mi carro. 

Una vez cuando tenía 16 y estaba en 5to de secundaria, mis amigas iban siempre a una discoteca en Barranco; como a mí no me dejaban salir sin supervisión adulta pues lógicamente no me invitaban. Tuve que crear la mentira gigante a mi mamá de que era una discoteca para menores de edad, sin alcohol, ni cigarros y que hasta los padres podían entrar; que todas mis amigas iban y yo era la única y por eso no me invitaban y estaba arruinando mi último año escolar. Mi mamá aceptó dejarme ir. ¿Qué pasó? Una vez dentro de la discoteca y con cerveza en la mano, entró el administrador y dijo "todos los menores de edad afuera" Nos sacaron como perros con rabia a la calle porque la municipalidad estaba haciendo inspecciones. El boulevard estaba lleno de chibolos borrachos y una decena de padres buscando a sus hijos. -Me recontra cagué- fue lo primero que pensé cuando vi a mi mamá en la puerta de la discoteca preguntando por mí y el de seguridad le decía Señora, en la ley dice que los menores de edad están prohibidos, su hija no está acá

Ya se imaginan que me castigaron de por vida y que recién pisé Barranco cuando tenía DNI y fui con mi hermana mayor. Debo confesar que mis padres han pasado por varias canas verdes gracias a mi comportamiento. Algunos dicen que es la adolescencia, que es normal que te rebeles, que es normal que mientas, que es normal que te sientas más vivo que tus papás, que es normal tomarse unos tragos con tus amigos, que es normal fumar un cigarro en un quinceañero. Algunas cosas puedo comprenderlas, vamos, no soy tan vieja ni tan cerrada, pero no creo que sea "normal" que una niña de 15 años se tome una foto en uniforme de colegio con las piernas abiertas, sin calzón, haciendo la mueca del besito y la cuelgue como foto perfil en su Facebook.

Muchos le echan la culpa al nivel socio económico y al nivel cultural; piensan que porque sus hijos van a buenos colegios, viven en digamos un buen hogar, tienen amigos que también se desarrollan en esos círculos y hasta algunos son parte de grupos religiosos, pues jamás tendrán este tipo de problemas y tendrán hijos estrellas, modelos a seguir de la sociedad. Si uno que es adulto, culto, con educación, con "buen" nivel, a veces se deprime y se agarra a uno a otro, se emborracha, se tira al abandono ¿Por qué un niño no haría lo mismo si eso es lo que ve? Entonces, yo no creo que estos padres se tomen la molesta de revisar las redes sociales que manejan sus hijos y no se preguntan qué pasa con ellos.

Es triste ver algunas publicaciones porque no puedes evitar preguntarte ¿Qué va a pasar después? ¿Si yo tengo una hija hoy, qué nos espera en 15 años? Pienso en la bendita presión de grupo -de la cual todos somos víctimas- pienso en lo que significa "ser chévere", en que porque todo es más moderno nosotros también debemos ser más modernos. No puedo golpearme el pecho y decir no le mientan a sus padres, no hagan esto o aquello, porque al final, no podemos madurar si no aprendemos a caernos y a levantarnos. La tenemos que cagar, es así de simple. Pero sí creo, que como adultos podemos evitar y preveer muchas cosas. Yo no soy mamá, pero tengo sobrinas y conozco a sus amigas y tengo amigas con hijas y he trabajado con niñas. Cualquier adulto que está en el círculo de un menor edad es tan responsable como sus padres de velar por su bienestar. No hay que lavarse las manos pensando que los padres son los únicos que deben hacer algo porque cuando vemos por ejemplo que la hermanita de una amiga cuelga una foto en bikini en su Facebook y la titula "La vida hay que vivirla al máximo" y no hacemos nada al respecto, le estamos dando la razón a tantos enfermos que dicen "ella quería".

Les dejo este reportaje de La Noche es Mía sobre los Juegos Sexuales en redes sociales donde mi queridísimo amigo Augusto Ayesta nos dice todo lo que debemos saber. Buenas noches. 

lunes, 22 de julio de 2013

En 3... 2... 1... ¡Aplausos!

Igual que todos los lunes me desperté temprano, llamé al taxi y me alisté para ir al canal; pero claro, no es un lunes cualquiera porque después de 5 meses hoy no tendríamos ensayo general, no correría como loca buscando las últimas cosas que faltan, yendo al centro de Lima en camión a recoger escenografía... no vería a mis pequeños gigantes.

El sábado fue una mezcla de sentimientos indescriptible, era el final de la primera temporada, la celebración del esfuerzo, el talento y la dedicación, momento de levantar la copa y aplaudir con todas las fuerzas al escuadrón ganador. Acompañar a los otros niños, animarlos, consolarlos y atenderlos por última vez. Calmar a algunos padres, reír con otros, abrazarnos, desearnos suerte, agradecerles por permitirnos cuidar a sus hijos, guiarlos y verlos crecer cada día. Fue imposible no ponerme a llorar con algunas mamás que siempre colaboraron y me dieron una sonrisa y apoyo cuando yo gritaba "¡Aplausos por favor señores!" Que por ahí me llevaban una botellita de jugo, una empanadita o un caramelo para aguantar las 4 horas de grabación. Lindas mis seños.

Quienes me conocen de mucho tiempo saben que los niños nunca fueron de mi afecto y que tengo poca paciencia. Esta experiencia me hizo cambiar eso por completo; justo antes de empezar a grabar me quedé conversando con una de las madres y le dije que para mí era como tener 28 hijos. Si bien yo no estaba en el equipo de La Casa de los Niños, igual estaba con ellos en sus ensayos, les servíamos el almuerzo o desayuno o no sé, de repente algún premio, algún kekito, galletas... hasta poner un simple curita en una rodilla raspada para mí era algo valioso. Qué increíble es poder lograr una sonrisa con un curita, como alguna vez me dijo uno de mis bebes: estaba haciendo magia.

Ser parte de la producción no era sólo un tema de coordinaciones, creatividad, ir, venir y hacer mil cosas a la vez; éramos también un ejemplo a seguir para los niños. No sólo enseñarles a decir por favor y gracias, si no demostrar en nuestros actos diarios que también como adultos debemos pedir por favor, agradecer, pedir permiso, no insultarnos ni ponernos apodos. Demostrar que siempre debemos respetar a las personas, por más que de repente no nos caigan muy bien y perdonar a nuestro amigo si de repente hizo o dijo algo que pudo herir nuestros sentimientos. Ser cómplices de algunas travesuras y hasta consejeros de amores platónicos. 

Algunos no entenderán por qué a veces saltábamos de alegría con el puntaje de los niños, pero es que los padres a veces ven sólo un lado y no saben que nosotros en las oficinas vemos a sus hijos llorar o estar preocupados porque un paso de baile no les sale, porque no llegan a una nota o no recuerdan bien su texto. Nosotros estábamos ahí ayudándolos, llamándoles la atención si no practicaban o llegaban desanimados. Cómo no nos vamos a alegrar cuando sacaban un 10 perfecto. Había que celebrar tanto talento.

Realmente fuimos una familia. Los niños y la producción, a quienes considero amigos de por vida. Es lindo trabajar en un ambiente de buena vibra, con gente que es gente y buena de corazón. Voy a extrañar buscar canciones con mi jefa y ver quién podría cantarlas, editar la música de los bailes, ver puestas en escena con los chicos y luego molestar en carpintería para que nos hagan lo mismo. La verdad, es que no importa que haya gastado un montón en comprar diclofenaco para mi dolor de espalda de tanto esfuerzo que hacía. Tenía a muchas flacas queriendo hacer mi trabajo así que yo tenía que poner el triple de ganas y a darle con todo. No importó nada porque cuando llega el 5, 4, 3, 2, 1 y mi jefe me decía que pida aplausos ya todo cambiaba, era magia pura. 

Voy a extrañar absolutamente a todos. Se terminó una temporada, pero la amistad nunca se termina cuando es verdadera. ¡Hasta la próxima Pequeños Gigantes!


domingo, 17 de febrero de 2013

Porque febrero también es para recordar

Hace unos días mientras estaba parada en la esquina esperando que pase un taxi que tenga la amabilidad de querer llevarme hasta La Molina lo vi pasar en su carro. La misma cara gorda y las ojeras clásicas del cansancio de ir y venir a Lima; le ventana a medio bajar y la música de Metallica a todo volumen. ¿Cómo no lo iba a reconocer?

Me parece que lo conocí en el 2003, lo tenía apuntado en alguna agenda pero no recuerdo en cuál y obviamente debe haber estado llena de chiboladas y stickers y corazones. Lo que sí sé y nunca se me olvida es que fue un 26 de abril cuando llegó a mi casa en su ropa "carismática" y desde ese día, por más que he querido, no he podido olvidarlo.

Todo el camino a mi casa me la pasé con los audífonos escuchando "Nothing else matters" y recordando cuando íbamos en su carro azul por la calle cantándola y yo le decía ¿Puedes parar en el grifo a comprar Trident de mora y cigarros? y él se molestaba porque decía que seguro alguien nos iba a ver y nos iba a descubrir y a mí, obviamente me importaba un carajo y le seguía insistiendo hasta que paraba en el mismo grifo de siempre. Después me pedía un cigarro y abría la boca para que le de un chicle. ¿Cómo es posible que algo tan estúpido sea uno de los mejores recuerdos de mi vida?

Siempre me acuerdo cuando lo esperaba estacionada en mi carro a mitad del camino y él pasaba despacito en el suyo encendiendo las luces según él en clave morse para que yo arranque y lo siga. Cómo era tan divertido tener algo secreto, que era sólo de nosotros y no importaba si alguien más lo sabía o no. Las carcajadas que nos daban cuando en el pasillo prendían la música y él decía que era por mi culpa. Las largas horas sin luz en pleno día, sin comer, sin teléfonos ni remordimientos ni ataduras ni reclamos.

No les voy a mentir, a veces entro a acosar su Facebook y ver en qué anda porque no nos hablamos hace muchos años y aunque fue muy difícil entender, perdonar y sobre todo aprender de los errores, me alegra mucho saber que es feliz, porque siempre va a tener un lugar especial en mí y cuando se quiere de verdad a alguien no se le desea mal por más que no se haya portado bien contigo. Pero lo que sí les quiero decir -y sé que él va a leer esto porque también acosa mi Twitter- es que así como me alegra que él sea feliz, también deseo que encuentre paz en su corazón, sobre todo humildad. 

Febrero llegó con su San Valentin, sus rosas y chocolates, me atrapó en un "volver a vivir" y sí pues, nunca he podido y no creo que pueda olvidarlo, porque los lindos recuerdos siempre se deben guardar, pero lo que sí puedo hacer y si a ustedes les pasa lo mismo espero que lo hagan, es cerrar el libro y quedarme con los buenos recuerdos. Como dirían Los Prisioneros, que lo guardes en un libro y lo atesores cerca de tu corazón. Happy Valentines, mucha suerte y adiós.