jueves, 26 de mayo de 2016

¿Qué te gusta de mí?

«Todo.» Ésa fue mi respuesta, una de las mentiras más grandes que he dicho en la mismísima cara de la persona. «¿Cómo puedes hacerme esa pregunta? Obviamente me gusta todo de ti. Me ofendes.» Y después de mi respuesta hipócrita, falsa, mentirosa y descarada nos pusimos a planear la boda.

«En la esclavitud -amor obsesivamente autodestructivo o sometimiento masoquista, o ambos-, las metas pueden ser las mismas, pero la profundidad y la insatisfacción de la necesidad condena al amante a una casi inevitable derrota.»

Aquí pues, retomando la lectura en este libro fabuloso que compré hace unos años, Sueños de Amor y Encuentros Decisivos de Ethel S. Person; llego a la conclusión de que a veces el amor nos vuelve unos pelotudos. Personas con un grado de necesidad nivel master-daster-baster con un único propósito: amor; sin darse cuenta que el resultado de esa búsqueda insaciable es el sufrimiento. Diferencia entre dolor y sufrimiento: el dolor es automático, orgánico y natural. Te golpeas y te duele. El sufrimiento es adquirido, es opcional. Tú eliges sufrir. 

Creo que teníamos 10 meses de estar comprometidos y a pesar de que mi papá se oponía totalmente al matrimonio yo estaba decidida a casarme. Me tenía que casar. ¡TENÍA QUÉ! Así que empecé a organizar todo; la iglesia, el vestido, las damas, la recepción, quiénes irán, dónde van a sentarse, qué orquesta tocará, dónde será la luna de miel y etc, etc, etc. ¿Cuánta ilusión trae un matrimonio no? Buscas en todas las revistas, ves Say Yes To The Dress temporadas 1 - 500 y empiezas la dieta máxima. Llamas a todos tus contactos para ver qué servicios pueden darte y si te dan la rebajita, sacas la cuenta de cuánto debes ahorrar mensualmente para poder costear una boda de ¿10? ¿20? ¿30? mil dólares porque la fiesta lo es todo y porque todos deben asistir. La luna de miel en Grecia, la recepción en hacienda, el vestido de diseñador, la familia del extranjero, los amigos artistas...

Para que entiendan un poco mi cerebro retorcido. Cuando tenía 6 años nos fuimos de vacaciones a Disney, el lugar de la magia, las princesas y la "belleza", el lugar donde los sueños se hacen realidad. Un día paseando por algún mall de Miami, mi mamá y yo nos topamos con una tienda llena de Barbies, de piso a techo, de extremo a extremo. Yo, la niña medio regordeta de cabello oscuro y un cerquillo espantoso, me quedé enamorada de la Barbie Novia; perfecta, impecable, de blanco, feliz. Lloré y acompañé mi llanto con una rabieta pero no me la compraron y a mi tan corta edad juré algún día tenerla o ser como ella. A mis 33 solo diré que más parezco Barney. ¡Pero bue!

Volviendo al tema central, después de una pelea -la décima o la enésima- él me hizo esa pregunta y más pudo el miedo a la soledad,el miedo a cancelarlo todo, a decir que ya no había boda, que ya no había nada a decir la verdad de la milanesa. No me gustaba ni mierda de él. No había algo de lo que pudiera sentirme orgullosa, de lo que pudiera alardear. Ni como persona, ni físicamente, mucho menos de manera intelectual. ¿Qué me gustaba de él? Pues nada.

Son situaciones como ésta que te hacen pensar qué es más importante. Todos en algún momento queremos aparentar algo; yo aparentaba felicidad pura con una rocaza en el dedo. ¿Y en qué acabó? En desastre, engaño, deudas y más deudas. 

¿Qué te gusta de mí? Una pregunta básica en toda relación. Mientras más larga la lista en la respuesta SINCERA mucho mejor ¿No creen? Ahora no vayas corriendo a preguntársela a tu pareja, no todos son expresivos, pero si cuando pasan las 11.30pm y no te escribe avisándote que ya llegó a su casa, o si le mandas una Bembos a su trabajo solo porque sabes que no almorzó o si haces la ruta Narnia - Magdalena solo por verlo 5 minutos... tal vez, ésta vez, sí te gusta todo de él. Y mucho. 

martes, 3 de mayo de 2016

Mamá por un día

Esta crónica la escribí el 12 de mayo, 2012 y ahora la comparto por aquí con todos. 


El embarazo siempre fue una pastilla difícil de tomar. Nunca he sido una persona maternal y me gustan los niños de lejos. Tengo muchas amigas con niños pero siempre he mantenido mi distancia, sobre todo cuando son pequeños. Si son hijos de extraños peor aún. No soporto estar en lugares donde hay mucha bulla, niños corriendo, niños llorando. Detesto las rabietas, los vómitos, los "no me gusta", "no quiero comer", "no me quiero lavar los dientes". 

Muchos piensan que estar cerca de los 30 ha activado mi chip maternal y que es por eso que últimamente me han escuchado hablar de pañales, babitas, biberones y donantes de semillitas. Lo que muy pocos saben, y es la primera vez que me atrevo a contarlo abiertamente, es que hace unos 6 años aproximadamente yo estaba más que segura, más que lista y más que decidida, a ser mamá.

Mi mamá cursaba el último año de psicología y tenía que hacer sus prácticas en una casa hogar para niños que quedaba en La Molina y un buen día me pidió que por favor fuera a ayudar a una niña que estaba en 5to de secundaria e iba a jalar inglés en el colegio. Mi respuesta fue rotunda: NO. Como dije al inicio, no me gustaban los niños y menos si eran ajenos. Pero me acosó tanto que terminé aceptando y recuerdo muy bien que un miércoles que no tenía que trabajar, subí al carro y llegué a la casa amarilla.

Desde afuera se escuchaba el griterío de niños jugando y eso me ponía muy nerviosa. Si bien iba como voluntaria y no tendría por qué tener relación mayor con ellos, no quería estar con mala cara o que se sintieran rechazados por mi poco feeling maternal. Tenía en claro que eran niños que habían pasado por abuso, por tristezas, por traumas y no podía venir yo con mi burbuja anti critters a hacerlos sentir peor. Respiré profundo y me abrió la puerta la Señora Luisa. Me abrazó tan fuerte que me dejó sin palabras y con una sonrisa agradeció que yo estuviera ahí.

Crucé el patio que tenía unos columpios y pelotas gastadas. Al ver el suelo vi dibujado con tiza el clásico juego de "mundo" que me hizo acordar cuando estaba chiquita y lo jugaba con mis amigos de la cuadra. Mirando al cielo, en las ventanas veía ojitos asustados que me miraban fijamente y se escondían al encontrar mi mirada, que también estaba asustada. Algunos niños corrían alrededor mío, yo trataba de mantener una sonrisa "natural" y que mi corazón acelerado no delatara mi nerviosismo e incomodidad.

Cuando entré me presentaron como la Miss Fátima, quien iba a ayudar a Luz Elena con sus clases de inglés una vez a la semana. Por suerte, la niña tenía 17 y como a los 18 años debía salir de la casa hogar, estaba preocupada por no jalar el curso y que pierda el año escolar. Una señorita linda, morenita, con una trenza y muy ordenada. Con mucha educación me saludó y me dijo que me iba a mostrar el salón donde estudiaríamos. Cuando quise avanzar escuché un "hola" muy agudo que venía del suelo. Al voltear, una nena de 4 años jalaba a duras penas un banquito hacia mí; se subió en él y con sus ojos gigantes preguntó mi nombre. Le respondí y le pregunté el de ella. Se llamaba Carina y tenía la sonrisa más linda que he visto en el mundo. Se bajó del banquito y se fue.

A las dos horas salí del salón y me despedí de Luz Elena, quedando en verla la próxima semana. En las escaleras me esperaba Carina y muy triste me preguntó si ya me iba. Le contesté que sí pero que volvía la próxima semana y me preguntó si yo era profesora de otra cosa, porque a ella no le enseñaban inglés, entonces, cómo podía ella estar conmigo si no hablaba inglés. Me mató. Me reí y le dije que encontraríamos algo para hacer juntas. Una oración tan simple, que de repente en ese momento la dije por compromiso, la dije por decir, salió y ya, no me la tomé en serio. Una oración que le hizo la vida a una niña, que feliz se fue saltando a jugar y que cuando llegó el siguiente miércoles, la hizo sentarse en la puerta a esperar a que yo llegara.

A pesar de mi antipatía por los niños, Carina y yo nos hicimos amigas. Siempre corría a abrirme la puerta y cuando me iba me miraba por la ventana muy triste. Poco a poco nos acercábamos más. Yo misma le pedía que me dé un beso o que me abrace, era como si quien necesitaba cariño fuera yo y no ella, pensaba en ella cuando no iba, la extrañaba. A veces trataba de ir más temprano para poder jugar un ratito antes de empezar la clase, para que me enseñe la única muñeca que tenía y que, sin embargo, cada semana tenía un nombre diferente y se ponía más linda.

Dos años después me pidieron ser su madrina de bautizo y sin dudar acepté. A ella no la podían adoptar porque en algún lugar del mundo tenía una abuela, que no se decidía a recuperarla o dejarla ir. Ella veía que los niños regresaban a casa, que otros eran adoptados y venía un papá y una mamá y estaban tiempo con ellos y luego, se iban a casa, felices. Ella no tenía eso y se daba cuenta que mientras más pasaba el tiempo, los niños más grandes no tenían a un papá o una mamá que se los lleve a casa; sabía que mientras más crecía, menos posibilidades tenía de ser adoptada.



Todavía me emociona pensar en ese día de mayo cuando llegué al hogar. Corrió a mis brazos, la cargué, la llené de besos y cosquillas, entramos de la mano a la casa, almorzamos juntas, luego hicimos tareas, le llamé la atención por no portarse bien y luego vimos un rato dibujos con los demás niños en la sala común. Cuando era tarde y me tenía que ir muy tímida me dijo que quería decirme algo pero a solas, así que nos fuimos a la cocina. Me senté y me dijo: yo no tengo mamá, pero tú eres lo que yo conozco como mamá, así que quiero saber, si puedes ir a mi actuación del día de la madre y ser mi mamá por un día.

¿Cómo explicar lo que sentí en ese momento? Yo, la cero niños, me sentí la persona más bendecida en el mundo entero. Había alguien que me admiraba, que quería que yo sea su familia, ese pedazo que faltaba en su vida, así sea por un día, estaba frente a mí con tan solo 6 años. Por supuesto que acepté la invitación y ese día de mayo, estuve en primera fila, aplaudiendo a mi nena en su actuación, escuchando la poesía mil veces con mi cartulina en forma de corazón hecho por fideos codito, conociendo a su profesora, el lugar donde ponía su lonchera, el lugar donde se sentaba, a su mejor amiga, a su mejor amigo, a la señora del kiosco, al señor que cuida la puerta. Yo recién los conocía pero todos ellos me conocían porque ella no dejaba de hablar de mí y de las ganas que tenía que yo fuera su mamá todos los días.

Por más que luego su abuela la dejara apta para adopción, por más que presenté papeles y por más que sustenté que yo era la persona indicada para ella, no la pude adoptar. Y cómo es la vida, si bien yo hubiera podido darle un buen futuro, ella ahora vive en España, con unos padres maravillosos que le pueden dar un futuro 7 veces mejor al que yo le hubiera dado. Y aunque no hemos vuelto a hablar y la despedida fue muy triste, siempre pienso en ella y conservo la foto que le tomé en secreto un día -porque estaba prohibido- la llevo siempre conmigo en un lugar donde nadie la puede ver. 

Esta crónica va para todos los que tienen una mamá; biológica o de cariño o madrastra o tía o abuelita que los cría. Mamá al fin y al cabo, que los quiere, que los cuida, que les deja la comida servida, que les manda taper al trabajo, que les plancha la camisa, que les da la bendición cuando salen, que siempre piensa en nosotros. Abrácenla, porque no tienen idea de lo importante que es tener una cerca. Que tengan todas sus mamás y sobre todo la mía por soportarme, un excelente día el domingo.

viernes, 22 de abril de 2016

Para los que se olvidaron y a quienes no les contaron

Debo confesar que de política no sé nada; no me gusta, no la entiendo, es completamente controversial y enredada. En este proceso electoral siempre mi posición fue muy silenciosa, en general me gusta observar todo primero, averiguar por mi cuenta, hacer algunas preguntas "tranquilas" a los conocedores y luego emitir mi propia decisión. ¡Imposible hacerlo desde Facebook! Hubiera sido motivo para perder a más de un contacto, si es que ya no perdí algunos.

Pero en general, lo que me llama mucho la atención de esta sacudida electoral con manchas rojas, agendas, minería ilegal y fotos de perfil con botones morados, es cómo se ha manejado el tema del terrorismo. Ahora a cualquiera le dicen terruco y a los terrucos les dicen héroes. ¿En qué momento me dormí y ocurrió esto? ¿Qué cosas te puedo decir para hacerte entender que Abimael no fue ni es ni será el próximo Ironman? Me toca de manera personal escuchar a tanta persona que exije, reclama, grita y demanda que suelten a tanto terrorista, o perdón, mejor dicho a tanto "luchador de justicia".

El tema de los derechos humanos me tiene cojuda. Una persona vuela tu casa, secuestra a tu familia, mata a tus compañeros, aterroriza a un país y cuando lo atrapan y lo matan -porque sí, merecen estar muertos- entonces es una injusticia a su derecho de vivir. ¿Puta madre qué tengo que hacerles un velorio? No pues... no podemos ser tan suavecitos con algunas cosas, y no voy a referirme a gobiernos, ex presidentes o futuros gobernantes. ¿Hubo terrorismo? Sí. ¿Se acabó en su momento? Sí. Fin y ya estamos, no le des tanta vuelta de cómo lo hicieron o en qué se equivocaron.

Yo nací en el 83, digamos que hay algunas cuantas cosas que recuerdo de esa época. Teníamos un guardia de seguridad en la cuadra, un chiquillo vestido de civil con cara de huevón y sin arma... pero ahí estaba él. Recuerdo el toque de queda, los apagones y de vez en cuando alguna balacera. Vivíamos en San Miguel cerca a Cassinelli y me acuerdo cuando mi mamá esperaba en la puerta que mi hermano llegara caminando desde el paradero cuando escuchamos la bomba, mi mamá contaba los segundos que se hacían interminables y el muchachito que no se aparecía. De pronto, entre el alboroto del barrio llegó él; su micro pasó frente a la tienda y segundos después, mientras veían las letras en el retrovisor, explotó todo.

Una noche, domingo exactamente, habrá sido cerca de las 8pm estaba sola en la cocina viendo "Las mil y una de Carlos Álvarez" cuando tocaron el timbre. Era el muchachito de seguridad con cara de huevón que me pedía que abra la puerta. Llamé a mi papá para que salga, él estaba con gripe así que se puso una chalina, se cerró bien la camisa de dormir y bajó a abrir la puerta. Lo que más claro tengo hasta ahora fue el cañón que vi entrar por la puerta apuntando a mi papá en la frente. Subí corriendo las escaleras para despertar a mi mamá gritando que alguien estaba apuntándole a mi papá. Salimos corriendo del cuarto y de pronto subía mi papá con 4 hombres, todos con metralletas. Sí, metralletas.

Nos encerraron a todos en el baño del segundo piso. Mi mamá no estaba segura de quiénes estábamos en la casa, somos 6 hermanos, todos eran grandes y ¡Hello! no había celular así que ella no estaba segura. Mi hermana mayor estaba fuera con el enamorado, pero faltaba mi hermano Christian, nadie sabía dónde estaba. Mi hermano Martín me tenía abrazada, estábamos los dos dentro de la tina, mi papá sentado en el water, mi otro hermano y hermana en el piso, el vigilante a un costado y mi mamá de pie frente a ellos. ¡Eran 7!

"¿Dónde está tu hijo concha tu madre?" Era la pregunta que hacían una y otra vez, hasta que de un solo empujón mi hermano cayó dentro del baño. Estuvo en la ducha y su cuarto quedaba al fondo de la casa, cuando escuchó el alboroto se fue al techo a buscar ayuda con los vecinos y lo agarraron. Otra vez el cañón apuntaba a mi mamá, le gritaban que nos iban a matar a todos, que ya nos conocían la cara, que sabían quiénes éramos. "¿Tú quieres a tus hijos? Porque los vamos a matar"

Para hacer el cuento corto, alguien les dijo que mi papá tenía oro en la casa. Él ha trabajado toda su vida en el sector minero, en algún momento tuvo un cargo político, así que la idea de tener oro, joyas, bienes y grandes lujos era "obvia". Pensaban que se había puesto chalina para ocultar las cadenas... Querían llevárselo, pero mi mamá sacando una fuerza indescriptible les decía que él no salía sin ella y les tiraba de un manotazo el cañon hacia otro lado. "A mí no me apuntas, él no sale solo". Se les paraba al frente, como igual, mirándolos a la cara, sacando pecho.

Se llevaron a los dos. Buscaron en toda la casa. No encontraron oro obviamente porque con la justa mi papá había cobrado sueldo ese mes. No encontraron los ahorros que mi mamá tenía metidos en una media. "Tal vez nos dieron mal dato" Éso dijo el hijo de puta cabecilla cuando se dio con la sorpresa de que no había ni mierda en mi casa. Entonces qué hicieron, se llevaron todo lo que teníamos. TODO.

Antes de irse entraron al baño con una granada, la lanzaban de arriba a abajo sobre su mano. Nos teníamos que quedar quietos y esperar a que se vayan, o ellos soltaban la granada y todos volábamos en pedazos. Así que esperamos y esperamos y esperamos. Al tiempo en las noticias salió que atentaron contra un banco, en San Miguel también y varios de ellos murieron; los reconocieron por tatuajes que tenían, cicatrices, etc.

(Foto: elmontonero.pe)

Mis hermanos sufrieron los atentados de Tarata, María Angola, el Polo y no sé cuántos más. Llamadas diciendo que estaban secuestrados. ¿Saben lo que es no saber si alguien de tu familia está vivo o muerto? No me vengan a decir que ahora mi mamá es terruca por defender a su familia, porque ella hubiera sido capaz de dispararles a esos malditos con tal de salvarnos.

Así que hoy que se cumplen 19 años desde el operativo Chavín de Huántar, donde, para que te enteres chibolo que paras marchando por las huevas, murieron soldados, personas que sí tienen los huevos para ir a defender a su país y su gente. Y para que también te enteres por qué me joden tanto tus marchitas, mi papá fue invitado a la embajada; yo tenía la invitación en mi mano y le pedí que me lleve porque mi mamá estaba de viaje pero él dijo que me iba a aburrir (excusa para no llevarme y que me coma todos los sanguchitos ¡Ja!) 

Así que ya sabes chiquillo, piénsalo dos veces antes de que vuelvas, si quiera, a decirme que Abimael y toda su gentita, son héroes nacionales. Chibolo cojudo.  

jueves, 25 de febrero de 2016

Come gelatina... y no jodas!


Cuando la gente se entera que estoy en un plan nutricional y que en la primera semana bajé 4.3kg, la primera reacción que tiene es «¡Qué chévere yo quiero!» me sonríen, me abrazan, me felicitan, me dan ánimos porque en su mente la idea de hacer dieta es divertido.

Yo me quedo callada, solo sonrío y digo «Sí, es bastante esfuerzo y no la estoy pasando fácil» y ahí vienen otra vez los consejos y tips, como no mezcles tal con tal, cómete un ajo en las mañanas, corre 5 vueltas a La Planicie. Acto seguido: quieren copiar mi dieta. Emocionadas mis amigas -que dicen estar cerdas y solo tienen 5-10 kilos de sobrepeso- sacan su celular para tomarle fotos a mi plan semanal y lo realmente divertido es ver la metamorfósis de sus rostros cuando empiezan a leer...

PROHIBIDO COMER:
Arroz
Pan
Camote
Choclo
Pasta
Papa
Palta
Gaseosas
Frutas como chirimoya, uva, mango
Y sobre todo... NO DULCES!!!!

«¿Tampoco puedo tomar alcohol?» No estúpida, tampoco puedes tomar alcohol, ni gaseosa light o zero, ni comerte una cucharita de arroz ni una papita frita con ketchup. ¡No! Tienes que comerte el pollo a la brasa sin pellejo ni papas ni alita y tomar todo jugo con Splenda. Ah, tampoco puedes fumar, así que cuando empiezas a sudar de la desesperación por un Sublime lo único que te queda es tomarte 2 vasos de agua. «¿Limonada puede ser?» ¡No carajo! Agua sola todo el puto día... 2 litros como mínimo, hasta que te salga el agua por las orejas. ¿Todavía te parece espectacular mi dieta huevonaaaaaa? Tu único placer será comer gelatina light y cerrar el hocico.  

Ahora, no todo es magia, yo tengo una condición médica y tengo que medicarme y no, no son pepas aceleradoras ni quemadores de grasa. Es una pastillita hermosa ella, fabulosa, que me ayuda con mi insulina. ¡Vamos a la parte médica del post!

Digamos que mi cuerpo bota 10/10 de insulina cada vez que como; entra la comida, que usualmente es alta en azúcar: KFC, Burger King, Papa Johns, Las Canastas, Mis Costillitas, etc. entonces usaba mi 10/10 de insulina. ¿Qué pasa cuando comía «normal»? Arroz con pollo, lomo saltado, tallarines verdes. Usaba 7/10 y ese 3/10 no era absorbido por mi cuerpo, asi que se quedaba flotando en mi sangre alterando sabe Dios cuántas partes de mi bello ser. Lo normal es que el cuerpo se chupe esa insulina extra para que termine de hacer su función: comerse el azúcar, ¿Y dónde hay azúcar acumulada en el cuerpo? En la grasa, y de esa me sobra.

¿Fabulosa mi pastilla que ayuda a que mi cuerpo se coma mi grasa no? ¡No, no es fabulosa! Porque uno siempre tiene que leer la letra pequeña: «Efectos secundarios que se presentan con mayor frecuencia: diarrea, náuseas, hinchazón, dolor de estómago, flatulencia, indigestión, sabor metálico desagradable en la boca, acidez, dolor de cabeza, dolor muscular» ¿Bacán no?... ¡No!

Ya se imaginan que a estas alturas mis amigas están completamente asqueadas y mi dieta la tiraron por ahí y se pidieron otra cerveza mientras yo sigo tomando agua -o voy al baño-.Pero bueno, los buenos deseos siempre están ahí y con muchos ánimos para que no desista de mi meta, que no es estar flaca, sino estar por fin SANA.

La próxima semana les cuento cómo me fue en el control con el doctor más cool del mundo Gerardo Bouroncle y tengo que ir a conocer a mi endocrinólogo para verme la tiroides -sí, otra pastillita fabulosa seguro me va a mandar ese huevón- así que ahí les cuento ¡Mándenme muchas buenas vibras! Permiso, me voy al baño.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Actualización de estado: no tengo Facebook

Día 1. 
Clima: soleado molinense
Estado de ánimo: confundido
Dolor corporal: mínimo
Nivel de ansiedad: máximo
Alimento ingerido: KFC

No sé qué hacer con mi tiempo libre. Ayer decidí cerrar mi cuenta de Facebook. ¡Fuego! ¿Quién lo diría no? La persona más tecnológica y socialmediática del mundo, quien está pegada al celular 24/7, quien tiene linkeadas todas sus cuentas y que conoce al derecho y al revés la terminología de cada red social.... quién lo diría.

Es muy extraño esto de tener el celular en la mano y no presionar el botón azul. Ya revisé mi Instagram, mi Twitter, ya conversé un rato por WhatsApp... ¿Y ahora? ¿Cómo voy a enterarme de lo que está pasando en el mundo mundial? ¿Cómo voy a contarle a todos lo que a mí me está pasando? Entro a la cocina, doy vueltas. Abro la refri, no hay nada. Tomo un vaso de agua. Miro mi celular. Saco al perro, jugamos. 10.30am. Entro nuevamente a la cocina, pico un poco de ranfañote que hizo mi mamá, tomo agua, regreso al cuarto. 10.33am ¡¿Qué carajo voy a hacer durante mi día?!

Y es que en realidad, ser tan socialmediática me terminó por dar una cachetada. Una amiga hace unos días me dijo "¿No te acuerdas cómo era la vida antes de las redes sociales? Salíamos, nos veíamos, nos llamábamos. Ahora solo sabemos de nuestras vidas por lo que vemos en la red" Otra amiga muy sabia me dijo "No creas en todo lo que ves, tú sabes que la gente muestra las sonrisas, muestra los lugares, muestra los emoticones, pero tú no sabes cómo realmente viven su vida"

Es raro ¿No? querer mostrar solo lo bonito de las cosas; nuestros logros, compromisos, metas, nuevos proyectos, las fotos, los vídeos, los virales... pero en el segundo en que alguien muestra su lado real, su lado oscuro, su lado no tan bonito, el botón del UNFOLLOW se vuelve muy necesario. Yo no quiero leer las quejas de los demás, no quiero enterarme si te atendieron mal en un negocio, no quiero leer tu drama con Easy Taxy ni el bicho que encontraste en una pizza. Y he llegado a la conclusión de que no es porque la gente no quiera contagiarse de negatividad, sino, es por el simple hecho, de que no puedes rajar de las cosas negativas que pone la gente. ¡No puedes!

A lo mucho dirás "ay que intenso" "no tiene nada bueno que decir" pero en cambio si tú ves a una de tus "amigas" (en comillas recontra grandes) con un vestido donde ella se siente raaaagia ¿Tú qué vas a hacer? Tomas el pantallazo o bajas la foto y la prostituyes con todo el mundo hablando de lo mal que se ve, lo feo que le queda el vestido, lo gorda que está, la mala decisión que tomó con ese peinado. 

¿Por qué tenemos esta necesidad de ser vistos, de ser expuestos? Para luego quejarnos de que la gente se mete en nuestras vidas o se atribuye cosas que no son. ¡Pero es porque nosotros los dejamos pues! Si yo publico algo -y la misma palabra lo dice- estoy creando información de caracter público; ya no es mío, es de todos. Como cuando terminas una relación y todos te preguntan qué pasó (pero en el "durante" ni siquiera conocieron a tu enamorado) o cuando inicias una y todos se creen en el derecho de saber cómo es él, en qué lugar se enamoró de ti.

Vamos en el día 1. Ya terminé todo mi trabajo, creo que saldré a caminar. ¿Sobreviviré? Inicien sus apuestas a ver quién gana... ¿Cuántos días sin FB? Que comiencen los juegos. 

sábado, 27 de junio de 2015

¿Escuela para mujeres?

Por muchos años mi madre me persiguió para que aprendiera a cocinar, decía que una mujer completa tiene el deber sagrado de saber cocinar. ¿Cómo vas a sostener la casa? Era la típica pregunta cada que me llamaba para ver cómo preparaba el arroz con pollo, estofado o ají de gallina. Yo le decía ¿Y qué pasa si tengo a alguien que cocine o si a mi esposo le gusta cocinar? Y su respuesta determinante y tajante era "Si tú no sabes, te van a dar cualquier cosa"

Hasta ahí entendía el punto; me podían dar rata y como yo no sabía... pues iba a comerla buenazo como si fuera pollito asado. Pero ya después de muchas batallas perdidas y de mostrar mi poco interés por saber en qué momento están listos los frijoles, mi madre tuvo que sacar la artillería pesada: a un hombre, se le conquista por el estómago.

Haciendo una pausa, debo comentar primero que soy la última de 6 hermanos, mi madre fue ama de casa toda su vida, entregada 24/7 a sus hijos y su esposo. Mi padre siempre me engrió y la verdad es que nunca tuve que aprender a hacer nada. Teníamos una empleada (que sudaba la gota gorda ordenando mi cuarto) tenía chofer, nunca tuve que subir a un micro, cuando mis padres viajaban eran mis hermanas las que se encargaban de la cocina y aunque algunas cosas no había, lo que siempre tuvimos fue comida, techo y toneladas de amor. Yo era una completa inútil.

En los años siguientes, ya adultos y más independientes, comprendí eso que mi madre decía, esa cojudez de que a un hombre se le conquista por el estómago... y después de haber sido causante de varias infecciones estomacales, aunque suene increíble, aprendí a cocinar. Le empecé a agarrar el gusto cuando vivía con mi hermana en USA (porque ella de una cachetada me quitó lo inútil) y cuando volví a Lima y empecé una relación, simplemente comencé a comprender ese pensamiento de esposa de los 50's que mi madre tenía. ¡Decirle a tu pareja "ya está la comida" abre muchísimas puertas! Si está rico te ganaste porque te va a engreír y a "agradecer" muchísimo y puedes aprovechar en pedir esa cartera mostra que viste en Guess o ese viajecito a la playa que en algún momento mencionaron. Si cocinas feo te jodiste porque el viajecito será al chifa más cercano.

Y así mis técnicas culinarias fueron mejorando. Ya sabía lavar ropa también, pasar aspiradora, ordenar, usar bien los productos de limpieza y cómo diferenciar el culantro del perejil. Me había zafado a mi madre de encima ¡Ganadora! Pero luego empezó el tema de cómo ser madre... ¿Ahora cómo me zafo de esta?

Hace unas semanas mi mamá se fue de viaje y yo quedé como ama y señora de la casa al cuidado de mi papá. A las 9.30 me debo levantar para que el desayuno esté listo máximo 10.15: jugo de papaya, avena con un poco de leche, pan caliente en el hornito y algún acompañante: jamón, queso, aceitunas, salchicha o palta. Luego de lavar todo debo ver qué hay para cocinar, pero no solo eso, debo preguntarle a él si eso le parece bien. Si preparo pollo, en cualquiera de sus formas, debe estar frito; si preparo carne, debe estar delgada y muy suave. La comida no puede ser dulce ni agridulce; salada tiene que estar. Si no hay gaseosa tengo que acompañarlo con una limonada o naranjada o lo que sea. Si es pasta no puede ser tornillo, si es arroz que tenga choclo y si es huevo que la yema esté líquida pero no cruda y si es duro, que esté dorada no amarilla. ¡Por la %$$%&%$&/%/%&"#$/&! ¿Tantas cosas tienen que aprender las esposas? 

Ayer me quedé toda la tarde encerrada en mi oficina terminando la segunda temporada de #OITNB y cuando el hambre atacó y fui hacia la cocina para asaltarla, me di con la sorpresa que mi padre no estaba en la casa. Eran las 10.30 de la noche y el celular estaba enchufado cargando, no habíanllamadas perdidas cercanas a esa hora. Mi hermano con quien siempre habla no tenía idea de dónde estaba el señor padre. ¿A dónde iría sin avisar a esa hora y dejando el celular en la casa?

Una hora después se apareció con cara de arrepentido "Morena, me olvidé mi celular, tuve una reunión de trabajo" ¿Cuál fue mi respuesta? ¡Por qué no avisas que vas a salir! Cómo sales y dejas el celular y no me dices "hija estoy saliendo voy a estar en tal lugar, regreso a tal hora". Una acá preocupada porque no sé dónde andas... Y mientras lo mandaba a su cuarto castigado, yo, sentada en el mueble con mi cara de culo tratando de recuperar el aliento, entendí, comprendí y valoré todas esas noches cuando al llegar a casa -sea la hora que sea- encontraba a mi mamá en el mueble con su cara de culo respirando hondo y diciendo "Muchacha dónde estabas... ya llegaste. Me voy a dormir" ♥ Qué jodidas son las mamás... hasta que nos convertimos en una... así sea por un mes. 

miércoles, 27 de mayo de 2015

Y el veredicto del jurado es... ¡Soltera!



Así he sido clasificada por el pueblo. "Soltera". Yo pensé que solo era un estatus de Facebook, pero no, ahora resulta que ser soltera va mucho más allá de eso. Siempre vas a tener a tus mejores amigos que te dicen Ya, terminaste una relación ¿Y? No es el fin del mundo, date un tiempo contigo misma para ordenarte y luego decides si quieres tú estar en una relación con otra persona. Ahhh... sabios amigos. Pero mejor -y más divertido- es burlarte de los otros grupitos. Empecemos haciendo un análisis a profundidad de cómo esos grupos ven la soltería:




Tus amigas del colegio que ya están casadas y con hijos y que te invitan a los baby showers (con una tarjetita que decía +1 pero ahora está tachado... ¡Porque eres soltera pues!)

Cuando te encuentras después de mucho tiempo con algunas amigas de colegio la típica pregunta es ¿Y ya te casaste? Creo que eso debería estar de cabecera en tu CV porque parece un punto demasiado importante... si ya me casé. Y bueno, acompañando una ligera inclinación de cabeza hacia la derecha y un movimiento coordinado de cejas y de labios dices "No, todavía..." ¡Error! Jamás puedes acompañar ese "no" con el "todavía" porque eso da pie a que te digan ¡Uffff al menos no pierdes la esperanza amiga!

Cuando ya te sentaste a tomar el cafecito todas empiezan a mostrar las fotos de los bebés en sus celulares. 1 semana... 2 semanas... 3 semanas... mira aquí está haciendo babita... mira aquí le agarré la sonrisa... aaaahhh aquí estamos en nuestra primera foto familiar por navidad... Fati no te mandamos foto porque pensamos que iba a doler demasiado... ¿Qué cosa iba a doler DEMASIADO? La gente de verdad caga fuera del water. 

¿Qué le queda a la soltera? Levantar los hombros, sonreír, tomar de la mano a tu amiga y decirle que el bebe es hermoso, que el marido es guapísimo y que ella está regia... mientras que por dentro piensas "seguro te embarazaste para que no se vaya con la otra que sí está regia. PD: tu bebé está bien feo"

Tus amigos de tu antiguo trabajo que te gozaron en tu última relación y llenaron tu Facebook de bendiciones y "vibras".

En realidad uno piensa que la relación que tienes es con ellos y que por ende, debes sacar tu comunicado a la nación informando que la relación en la cual te encontrabas ha terminado. Te juntas en diversos lonchecitos, almuercitos, desayunitos, parrillitas para contarle de manera individual a cada uno lo sucedido y no, no puedes hacer la versión resumida de la historia. De-ta-lles. 

Analizan cada paso de lo sucedido, cada palabra dicha o escrita; si el mensaje demoró en llegar, si le dio like a la foto de alguna amiga, si te borró es diferente a si te bloqueó y si no sale en azul el mensaje entoces su veredicto es que ya todo está perdido. Te abrazan, te piden otra cerveza -sin importar si estás en el desayunito-, te dan ánimos, te dicen que no valía la pena, que no lo necesitas a tu lado. Te hacen sentir mejor. De pronto empiezas a sonreír, te sientes comprendida, acompañada, hasta que dicen la pinche frase Vas a ver que alguien va a llegar y no te vas a quedar soltera... cómo te vas a quedar soltera. ¡Imposible! ¿Y tú qué haces? Lo mismo que con tus amigas de colegio.

Tus amigas que tienen la virtud de seguir en sus early twenties y quieren regresarte al lado oscuro.

Cuando estabas en tus veintes la solución a todo problema era el alcohol. Llamabas a tus amigas, hacías una pijamada, harta papita, chizito, sublime, puchos y si ya estabas trabajando podías comprarte un ron decente, un six pack de Cuzqueña o si no, caballero no más, comprabas tu Cartavio con Pepsi o compartías un margarito tomando todas del mismo vaso.

Pero cuando las early thirties (que sienten que han entrado a los late fifties) compiten contra las early twenties se jodió todo. Tú eres la odiosa que llega con un whisky o con un buen vino blanco, buscando el quesito de sabores o las tablas de jamón, cabanossi y prosciutto. La que después de tomar dos sorbos miserables de vino ya está picada y te pones a llorar porque piensas que morirás sola mientras te llenas la boca de quesitos. ¿Qué están haciendo tus amigas? Buscando en YouTube el último vídeo de Yaga y Macky para que te seques esas lágrimas cojudas huevonaaaaaaa y te pongas a perrar con flow, con yodo, con frodo y el dragón de komodo porque yolo pues... YOLO. Y de pronto quieres olvidar y el pelo te soltarás y alguien hará una historia con tu cuerpo. 

Y llegamos al peor grupo de todos... tu madre + las amigas de tu madre + más las madres de tus amigas

Misma premisa "Y Fátima ¿Ya se casó? Uy pero si ya tiene más de 30" La presión por los nietos es terrible; porque claro, ser madre se relaciona con tu estado civil. Primero te casas, luego tienes hijos. No puede ser de otra forma porque simplemente está socialmente mal visto, sobre todo cuando tus padres son mayores. 

Cuando le cuentas a tu mamá que has terminado una relación en donde te sentías muy ilusionada y feliz, pueden pasar dos cosas: o te abraza y llora contigo y te dice que todo pasa; o te jala de los pelos a la ducha, te dice que te bañes y te dejes de huevadas porque todo pasa. Ambos casos funcionan y son muestras de apoyo, pero hay algo que siempre sucede, sin importar a cuál de esas 2 situaciones nos enfrentemos; y eso se resume en "al día siguiente" Ya lloraste, ya cambiaste tu estado de Facebook, borraste las fotos del celular, la PC, la tablet, Instagram y Pinterest; tu mamá te ayudó a botar las cartas y regalar los peluches. ¿Ahora qué?  Te me arreglas porque así no me vas a conseguir marido

¿A qué conclusiones llegan las tías estas?  
  1. De repente hijita es porque reniegas mucho. 
  2. Es tu desorden... ¡Es tu desorden! Seguro entró a tu cuarto con decoración "Katrina"
  3. Mira, tú sabes, los hombres se asustan del éxito de la mujer, trabaja menos mi reina. 
  4. Hijita ya a tu edad no puedes estar buscando el príncipe azul, con el que llegue no más asegúrate.
  5. De repente es porque estás un poco-medio-bastante subidita de peso, eso es mamita, estoy segura. Crema de alga ponte. 
Y así pasa cuando sucede. Parece que ser soltera es algo negativo, sobre todo cuando tienes más de 30. Pero más allá de burlarme de estos grupos, todos, al fin y al cabo, tienen la razón en algo: TODO PASA. Algún día hijita... algún día.... 

PD: mamá te amo ♥